Prestar atención a las señales que se manifiesten es algo que Jesús encomendó que hiciéramos. Para que estuviéramos en vela, firmes en la fe, viviendo en gracia y en esperanza sin desfallecer, y ser salvos.
Estos signos ahora como nunca parecen hacerse más patentes y concitados en la totalidad del conjunto.
La tribulación o persecución que habría de darse: «Os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre» (Mt 24,9). El defensor internacional de la libertad religiosa Open Doors, confirma el nivel sin precedentes de persecución contra los cristianos en todo el mundo, una persecución que parece aún peor de lo que la Iglesia experimentó en los primeros siglos de su existencial
La apostasía: «Tiene que venir la apostasía» (2 Tes 2,3), «Cuando el Hijo del hombre venga, ¿encontrará fe sobre la tierra?» (Lc 18,8). En abandono de la fe de los países de la Cristiandad en este tiempos últimos ha sido y es sin igual en ningún momento de la historia, tanto por su cantidad como por su rapidez. Muchos países Europeos ya el número de sus habitantes que dice no creer, ser atea, agnóstica o no tener religión, supera al de los creyentes.
La seducción por el esoterismo, brujería, falsas y nefastas ideologías; aparecerán falsos profetas, falsos cristos… y la sinagoga de Satanás: «vendrán muchos usurpando mi nombre y diciendo: `Yo soy el Cristo´, y engañarán a muchos» (Mt 24,5). El aumento del satanismo, el debilitamiento de la Iglesia de Cristo, al objeto de hundir la Barca de Pedro y remplazarla por un culto diabólico de la futura Bestia, o abominación, que pretenderá ocupar el lugar sagrado.
El aumento del mal y la disminución del amor: «Al aumentar la maldad se enfriará el amor de muchos» (Mt 24,12), «Los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos, desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien, traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios» (2 Tes 3,2-4). Vean esta realidad del aumento de la perversidad y encanallamiento humano AQUÍ.
Ocurrirán otros hechos o están ya ocurriendo. Pero o no son tan significativos o van a suceder en los momentos inminentes del final.
«Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre» (Mt 24,34).
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