Ahora toca lamentarse

Según se comenta ahora parte de la Conferencia Episcopal Estadounidenses y a los que añadir otros prelados y cristianos que apoyaron de voz, por omisión o con el voto, anda lamentándose de su postura en las elección de EEUU, respaldando a los Demócratas y despreciando a Trump.

Han pasado un mes en el gobierno de Biden, y se han visto sus resultados -inadmisibles, desde el punto vista de la doctrina cristiana-: en cuanto al aborto, legalizándolo extensivamente hasta el final del embarazo y subvencionando a las clínicas abortistas y hasta en el exterior de sus fronteras; Trump no hizo la guerra a nadie, Biden en poco días -le ha faltado tiempo, ya ha bombardeado en Siria; ha vuelto a subvencionar a la ONU, la cual está trufada de miembros pro China y del Nuevo Orden Mundial, y que dedica a expandir por todo el mundo la ideología de género y el aborto; algo parecido ha ocurrido con los miembros que conforman su Administración (los mismos chinos se jactan de haber colocado a “gente suya” en ella. Lean este artículo: Un miembro del Partido Comunista Chino revela cómo están infiltrados en Occidente: “Tenemos gente en lo más alto”), si ante China te muestras complaciente y vas de buena fe, se corre el riesgo de abuse de esa confianza (tan solo hay que fijarse en el comportamiento del gobierno comunista chino con arreglo al pacto o acuerdo con la Santa Sede, como se ha vuelto papel mojado, pues no lo respetan y hacen arbitrariamente lo que quieren: en el nombramiento de obispo o en la persecución de los cristianos y la Iglesia clandestina).

A todo esto añadir lo que ha publicado la revista Time sobre el pucherazo de las elecciones. Las desparecidas manifestaciones antifas o la de los negros muertos –Black Lives Matter– en manos de la policía (aunque siguen habiendo, ya ha desaparecido de la escena pública);  todo ello ha sido una manipulación activista del ambiente preelectora.

Y por fin, otra cosa más: este hombre, Biden, está en un proceso de demencia senil; no tardando -tras prestar el servicio electoral- será aparcado, descartado como un juguete roto. La vicepresidenta ultraprogre Kamala Harris le sucederá (o tal vez, la Pelosi? -a cual peor-); en cualquier caso, serán de temer, son osados miembros del Nuevo Orden Mundial para llevar a cabo aceleradamente sus planes o agenda 2030.

Ahora toca y tocará lamentarse.

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