![]() Al que verdaderamente le va bien es a aquella persona que trabaja y gana el pan con el sudor de su frente.
Hace muy poco escuché esta frase: “a los malos siempre les va bien”. Y la verdad, me hizo pensar mucho, no porque yo lo crea sino porque hay mucha gente que piensa que es cierto. Sobre todo, con el clima de inseguridad que se vive en nuestro país, situación que agrava la visión de los habitantes de la mayoría de los estados de la República. Pero analicemos detenidamente esta aseveración: ¿será cierto que a los malos siempre les va bien? Cada quien haga su examen de conciencia y pensemos en las mentiras, maledicencias, pleitos, desdenes, altanerías, rechazo a la voluntad divina, en fin, todas las acciones, pensamientos, palabras y bienes que hemos dejado de hacer porque no somos cien por ciento buenos. Todos tenemos nuestros momentos oscuros. Pero volvamos nuestra atención a los casos extremos, donde claramente, nos damos cuenta de que hay individuos que cometen atrocidades y que son conscientes de que hacen mal y, al parecer, no les importa. A esos nos estamos refiriendo entonces cuando creemos que siempre les va bien. Quizá en un principio, sí, aparentemente. Cuando comienzan con sus fechorías y no los atrapan, o viven con lujos y comodidades obtenidos con injusticias, podemos caer en el espejismo de su bienestar. Sin embargo, no es verdad que les vaya bien. Viven en constante zozobra porque saben que en un descuido pueden perder todo, incluso su vida o la de sus seres queridos. Van sembrando enemistades que, tarde o temprano, les cobrarán factura. Rompen lazos de amistad y confianza porque son incapaces de practicar la lealtad. Se hunden en vicios y excesos de toda clase que tarde o temprano acabarán con su salud. No, no les va bien. Han decidido escoger el hedonismo y la vida fácil dando placer a todos sus sentidos y pasando encima de los demás, pero no son felices. Al que verdaderamente le va bien es a aquella persona que trabaja y gana el pan con el sudor de su frente, que come del fruto de su esfuerzo, que construye relaciones fuertes y estables, basadas en valores como el respeto, la honradez y la honestidad, que vive cada día agradecido con lo que Dios le da, aunque muchas veces atraviese por duras pruebas, que tiene una familia que ama y que vive para él, que alcanza sus metas con voluntad y ayuda a sus semejantes para que alcancen las suyas, que se solidariza con quienes sufren y pone en obra sus convicciones, que entiende que en esta vida todo el bien que se siembra se cosechará en algún momento y se esmera para que otros colaboren sirviendo a la sociedad en la que viven. Esa persona es feliz, y sí, le va bien, aunque a veces, no se dé cuenta. Abramos los ojos y el corazón a lo que Dios nos da diariamente y aprovechemos cada segundo de los bienes que recibimos, porque la vida se va y no regresa. Por: Mónica Muñoz | Fuente: Catholic.net Fuente y texto completo: http://es.catholic.net/op/articulos/73403/por-que-a-los-malos-siempre-les-va-bien.html#modal |
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