Pensamientos de Fe (9)

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  1. La fe además de creer en verdades fundamentales -o dogmas-, entre ellas la existencia de Dios y cuanto se deriva de este hecho otorga sentido a la vida, cuya ausencia es causa de tantos suicidios -los cuales se incrementan cada vez más en Occidente, en paralelo con el aumento de la increencia-.     
  2. La Eucaristía es el acontecimiento más importante del universo. En él Dios se pone al alcance de los hombres, de forma concreta y tangible; proporciona vida, vida imperecedera, y manifiesta su amor misericordioso comprometido en la  historia de la salvación de los seres humanos.
  3. Desde la creencia sabemos que hemos sido creador para amar, para realizarnos plenamente, para ser santos, felices…. Y es obvio, por la situación de odio, de violencia, de suicidios, etc., la humanidad no vive según aquella vocación genuina querida por el Creador; lo cual pone de manifiesto la línea paralela que existe entre el alejamiento de Dios y la desdicha humana.
  4. La fe, la tradición, la cultura heredada, la verdad, la ley natural, la conciencia, la dignidad de la grandeza humana, etc., todo eso está siendo trillado… Sin duda, tal destrozo traerá sus consecuencias.
  5. Una de las cosas más graves -o tal vez la más- que has producidos los tiempos presentes es la de sustituir la ley natural -reflejo de la ley divina- por el capricho, el antojo del deseo al que no se le opone nada y siempre hace lo que le apetece sin sujetarse a un bien, a un orden, a un comportamiento que redunde en pro y en el respeto de la dignidad de la persona humana.
  6. La esperanza es virtud que pertenece singularmente a los que lloran… No seamos tan mezquinos de a los que sufren arrebatarlos la esperanza: el sentido a que su padecer les da el que Dios también allá padecido y padezca con ellos, y que aspiren como Él ¾unidos a un sufrimiento que no es vano¾ a tener el mismo destino: la ascensión a lo cielo.
  7. El Espíritu Santo, tercera persona de la Trinidad, es la presencia de Dios en nosotros, que nos enseña, recuerda y aviva el Evangelio de Jesús, es la gracia divina, la fuerza que posibilita el cumplimiento de la voluntad de Dios, del reinado del Señor.
  8.  Cuando llegue al Cielo me conoceré realmente, pues como dice san Pablo: “ahora conozco de un modo imperfecto, pero entonces conoceré como soy conocido” (2 Cor 13,12). No solo conoceremos aquello oculto de nosotros (y de todo), “hasta la caída de un pelo”, pues todo será puesto a descubierto; sino que me conoceré en mi humanidad querida por Dios, de la que ahora tan solo conozco una vocación de tal, un proyecto, y de modo imperfecto. Luego me veré a la luz del hombre perfecto: Jesucristo, de cuya imagen salí.
  9. La historia humana lleva en su interior un drama, una lucha continua entre el poder de las tinieblas, Satanás, y el poder de Dios, por la vida de los seres humanos. Jesucristo es la apuesta salvadora que ha entrado en la historia para obtener victoria  a través de su amor que se pone a prueba y triunfa en la cruz.
  10. Urge anunciar y llevar la experiencia del Amor de Dios a los hombres; si los hombres hoy día han dejado de ser religiosos es porque ignoran la necesidad que tienen de Él y no han sentido cuánto Dios les quiere y que está dispuesto a todo por comunicarles su amor salvador que les conduzca a la santidad y a la vida eterna.

 

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