- Solo a un Dios verdadero se le hubiera ocurrido semejante cosa;: nacer en una cuadra y morir en un patíbulo. El pesebre y la cruz son los tronos del Rey de reyes. Así resulta difícil de creer, por eso mismo es digno de crédito. Y se derriba aquel pensar que «hizo fortuna», de que Dios ha sido creado por el hombre a imagen y semejanza suya.
- El amor y la bondad son las fuerzas más poderosas del mundo. El mundo lo sabe, pero persiste en el pecado de omisión.
- El primer acto de caridad que podemos hacer al prójimo es ofrecerle un rostro sereno, sonriente, bondadoso y amablemente acogedor. «Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión.» (Col 3,12).
- Acallar la conciencia es negarse a escuchar a Dios, ignorar su voz que nos habla. Esto es gravísimo, y ocurre sin que lo demos importancia alguna.
- Ante la avalancha del crecimiento de mal, de la delincuencia y la inmoralidad, la manera de solucionarlo y ante la ausencia de un Dios que señale el camino del bien, los dirigentes sociales se dedican a emitir leyes y más leyes, para que al menos de coercitivamente ya que no es por propia voluntad la gente se comporte adecuadamente
- Creer lo visto por los que nos precedieron, como padres de nuestra fe. Y a la vez hacer experiencia de la fe recibida, para que nosotros también «veamos» con ojos del alma… Hacer experiencia propia, encarnar la fe, tratar con Dios amigablemente, es fundamental para seguir viviendo de ella.
- La Humanidad desligada de Dios, «sin mí nada poséis hacer», dada la capacidad del Maligno para influir, la precaria contingencia de ella misma y las circunstancias adversas, se expone a su perdición… La única solución a todos los problemas del mundo: volverse a Dios ya sus leyes de amor.
- Las consecuencias de la mala conducta ética son catastróficas; pero como vivimos inmersos en una concepción de la realidad netamente materialista, las cuestiones de la conciencia moral al ser intangibles no son tenidas en cuenta; de modo que no habrá rectificación y el deterioro humano y el mal no dejarán de aumentar.
- Cuando la conducta viene determinada por el afán posesivo o de dominio, la bondad de la acción humana queda desvirtuada. Ejemplo: el amor de pareja puede deteriorarse cuando el egoísmo del deseo posesivo domina la relación, objetualizando a la otra persona.
- Tras lo visto en mi dilata experiencia personal he de concluir: que moralmente son más honrados, de mayor pulcritud e integridad, los cristianos prácticamente que el común de la gente que es indiferente religiosamente. En esto el tener fe si ayuda, sirve (en el sentido de que hay quien se pregunta que para qué sirve la religión): es decir hace mejores personas. Es decir, éticamente los cristianos verdaderos en su inmensa mayoría son irreprochables cabales, digno de fiar; en cambio, de los no creyentes, aseguraría que la mayoría, no lo son.
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