Pensamientos de Fe (86)

 

  1. «La hipocresía consiste en presentar la virtud como el más horrendo de los vicios, en escarnecerla, en injuriarla, en condenarla y asesinarla» (Juan Manuel de Prada). En esto hay algo de diabólico: es lo de aquel pecado contra el Espíritu Santo que no será perdonado: negar las obras buenas -como las que Jesús hacia- de procedencia divina, atribuyéndoselas a Belcebú.     
  2. En este estado de cosas nos encontramos: en la inmoralidad consentida, o por ser más preciso, en la moralidad que no existe, en la amoralidad, que nos carcome -como la polilla-, sin saberlo, sin ser realmente conscientes pero no sin responsabilidad, día y noche; hasta que sea noche cerrada; entonces cuanto somos se vendrá abajo, desechos cual mueble destruido.
  3. Solo los grandes, Dios o los que son de Dios, son capaces de hacer lo de Jesús: renunciar a todo, a lo máximo entre humanos, ser rey, proclamado por la multitud; y retirarse en soledad, al monte, lugar de Dios. “Y Jesús, dándose cuenta de que se disponían a ir y tomarlo para hacerle rey, se retiró otra vez al monte. El solo”. (Jn 6,15).
  4. Una señal inequívoca de la verdad son los frutos (cosas buenas). “Por los frutos los reconoceréis” (Mt 7,16). A Jesús le acusaban de hacer milagros (frutos) por Belcebú. Y es que el Demonio no puede hacer por mucho tiempo obras buenas por engañar…; su naturaleza maligna le impide ser otra cosa. Hacer es ser; lo que uno hace eso es.
  5. ¡Cuántas veces tentamos a los demás! ¡Cuántas veces -y sin ser conscientes- nos aliamos con Satanás!
  6. Quien siente a los demás como potenciales enemigos, rivales o amenazas, desconfía y trata de alejarse de ellos, de mantener las distancias y no mostrarse vulnerable. Esto hace imposible la amistad y la fraternidad, es una fuerza opositora al Reino de la comunión.
  7. Quien no asumen lo de poner la otra mejilla, no ha entrado en la lógica del cielo, de la gracia…, está imbuido de mundanidad. Cristo dice: «Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado» (Jn 18,26). Quien su pensamiento no trasciende y mira la realidad desde otra perspectiva distinta a la del mundo, está lejos de Dios, de su Reino.
  8. La lógica del corazón es distinta a la lógica cerebral: allí lo débil es fuerte.
  9. Cristo enfrenta el sufrimiento sin quererlo -«si es posible, que pase de mí este cáliz» (Mt 26, 39)-, pero sin retroceder; lo hace sacrificio (lo sacraliza), al hacerlo ofrenda… A veces no hay más remedio que vérselas con el dolor y sufrimiento en nuestras vidas; entonces lo importante es su ofertorio.
  10. La ambición de poderío obnubila, enturbia la mirada, esclerotiza interiormente. Hay muchas cosas…, inquietudes y luchas mundanas que embotan el corazón. La gente en general no es plenamente consciente de cosas como –por ejemplo- no ser delicado en respetar, guardar la distancia, para no invadir el espacio de la persona que se pretende obtener la satisfacción de un deseo, posesionarse del objeto… Esto ocurre mucho en las relaciones personales de carácter afectivo-sexual. Así con este afán posesivo desvirtuamos la relación y nos perjudicamos moral y humanamente.

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