Pensamientos de Fe (21)

  1. Dios en su Presencia en la vida habla, comunica su gracia… y su palabra, al encarnarse, está expuesta al sacrificio, al drama de la historia humana, cuando ésta se opone violentamente a la voluntad del la Palabra creadora.   
  2. Cuanto hagamos, cuanto trato tengamos con la realidad, estará expuesto a la inmolación. La inmolación es constante, pero del yo y las circunstancias que se incorporan a otra vida. La negación de la vida para que nazcan a otra vida, el mundo se convierte en Reino. Sacrificar vida, para ganar vida, vida en abundancia.
  3.  La confianza exige el sacrificio de la duda. La fe es más amor cuanto que se dispone vulnerable a lo del todo no completamente conocido. Ese gesto noble que se conduce por indicios nobles de la Presencia, abre a la gracia.
  4.  Hay realidades, situaciones límites, tiempos de silencios, personas, hechos,… que nos proporcionan gratuitamente una iluminación especial. Estas experiencias privilegiadas nos abren a la verdad de otro orden. Es un don de gracia sobrenatural indebido, que hemos de apreciar y darlo cabida en nosotros para que cobren realidad y produzca los efectos querido por Dios.
  5. La miseria, la necesidad, tiene la virtualidad de hacer nacer el amor. Dios se compadece de la nada. Dios hace que lo que no es sea. Lo que está carente de todo atrae a lo que está rico en todo. Nuestro amor será mayor cuanto más miserable sea el amado. La medida es esta: la capacidad de amar graciosamente la necesidad del que todo necesita.
  6.  Aunque el lado negativo de la realidad parece negar la Presencia amorosa en los acontecimientos, la aceptación silenciosa como María hace que la semilla divina prenda en las entrañas de nuestro corazón.
  7.  En una relación fraguada sobre el miedo carece de amor personal. Si nos volvemos a Dios por miedo, no ejercemos nuestra libertad, estamos ausentes, no seremos nosotros. Dios nos quiere atraer confiados y libres. Sin confianza no hay amor, sin libertad no hay dignidad de persona.
  8. El valor de lo que se da esta en relación de lo que se tiene, no en sí en la cantidad de lo que se da. Esto se lo manifiesta Jesús:  Alzando los ojos, vio a unos ricos que echaban donativos en el tesoro del templo; 2vio también una viuda pobre que echaba dos monedillas, 3y dijo: “En verdad os digo que esa pobre viuda ha echado más que todos, 4porque todos esos han contribuido a los donativos con lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir” (Lc 21,1-4)..
  9. Donación en la recepción. Donación para recibir, para que los otros sean capaces de sentirse ricos al poder también donarse. Para recibir también se necesita ser generoso (en humildad, en amor, en gratitud, en…)
  10.  Sentirse necesitado no es humillante, sino que responde a nuestra condición de seres humanos. Y reconocer esto exige la humildad suficiente como para sabernos necesitados de los demás, para confiar que los demás nos van a amar.  Negarse a reconocerse necesitado, es negarse a confiar en los demás, es negar la puerta al amor.

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