Pensamientos de Fe (183)

  1. Existe la luz y las tinieblas, eso es todo. El alma de cada ser humano se convierte en un campo de batalla, donde Dios trata de reinar liberándola de las tinieblas que la inundan. En este empeño Dios expuso lo máximo: la cruz.        
  2. La fe bien afilada, humilde y confiada, proporciona una mirada esclarecedora sobre cuál es la voluntad del Señor y sobre la verdad de la realidad que pisamos.
  3. Sin predicación, sin el anuncio que da a conocer a Cristo, no hay posible creencia. Al igual que no se ama lo que no se conoce, tampoco se tiene fe. Y sabemos, porque Jesucristo a lo largo de todo el Evangelio, como denominador común, lo repitió constantemente: lo fundamental de creer, de tener fe. De modo, que incluso muchos de sus milagros, venían acompañados del gesto de fe del receptor de los mismos, y a los que tras ser curados, añadía: «tu fe te ha salvado».
  4. La soledad es un azote de nuestros tiempos. La soledad sin Dios nos hace ser unos introvertidos, raros, maniáticos… Para los cuales cabe decirles lo de santa Teresa: “sólo Dios basta”.
  5. Uno puede renunciar a la autodefensa, pero no a la defensa del prójimo.
  6. La santidad tiene un punto de incomodidad, de no vivir tibiamente en la confortabilidad. Sólo un grado de fe elevado, intenso, de asombro, puede provocar un verdadero deseo de santidad, que relativice cualquier otra cosa que la limitara. Para ser santo hay que tener coraje; un coraje que ya es gracia de Dios.
  7. Nada hay realmente serio sin que merezca dar la vida por ello. La vida se puede dar poco a poco, en el quehacer diario, o de repente, de manera heroica, martirial.
  8. Desde que Jesucristo puso pie en la Tierra, nunca como ahora se ha producido algo así: La personalidad que se está forjando en estos tiempos es el de la persona engolfada en la inmediatez, enfocado en la codicia de las cosas, carente de trascendencia, sin religión, sin conciencia, sin valores morales, sin ley natural. Pretéritamente, cuando el Maligno influía en la humanidad desnaturalizándola, deshumanizándola, Dios actuó correctoramente:, el diluvio universal, la torre de babel, Sodoma y Gomorra, las plagas de Egipto… Tal vez un castigo correcto esté cerca.
  9. Dios que sabía que la naturaleza humana (la ley moral natural) podría llegar un día a ser barrida del ser humano, quedando como un ser desconocido, imprevisible…. a merced del mal; previo a su creación busco la manera de que eso no pudiera suceder, de manera que siempre el ser humano por más que le sucediera, nunca perdería ese naturaleza imantada de Su presencia, a la que estaría religado, y beneficiado de la obra salvadora de su Hijo.
  10. “Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí.”, dice Jesús. Toda religión surgida con posterioridad a la revelación de Jesucristo, son pseudorreligiones, tanto las fundadas (islamismo, masonería, nueva era…) como las cismáticas (luteranismo, calvinismo, anglicanismo, y sus múltiples versiones); son renglones torcidos sombre los que Dios escribe derecho, es decir que dentro de tiniebla de origen y perversidad que encierran, Dios arranca frutos de los vinculados a ellas con buena voluntad.

 

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