- Dios es amor, amor misericordioso, y es inteligencia, inteligencia espiritual, sabiduría divina. La inteligencia espiritual, propia de Dios, lee en los corazones, los sondea amorosamente.
- Una cosa sorprendente: aquellos que no le hacen asco al demonio o que están su disposición, con conductas diabólicas, resultan que están en contra del odio. Es como si los malos se hubieran vuelto locos, al despreciar su esencia odiadora. Es lo que ocurre con la ley del odio que están estableciendo allí donde gobiernan. ¿Qué hay detrás de esta ley? El coartar la libertad, atemorizando y sometiendo, para que nadie opine criticando al poder.
- Es la voluntad de Dios la máxima libertad para nosotros. Nuestra verdadera libertad acaece en su máxima expresión cuando nos dejamos guiar por la voluntad divina, que busca elevarnos en bondad, amor y sabiduría espiritual, para mayor grandeza de nuestra dignidad.
- ¿Qué sucederá cuando la IA (inteligencia artificial) vía Internet caiga bajo el dominio del Maligno? Las consecuencias para Humanidad pueden ser desastrosas. Miren ya se va notando su nefasta presencia: “Los algoritmos de las Redes sociales hacen cada vez más difícil conocer las noticias católicas”, decía el sitio web Infocatólica.
- Cada vez más se está imponiendo un ideologizado pensar: un ver las cosas, la realidad, la verdad… desde un prisma de fanatismo relativista que distorsiona todo, especialmente la manera de ser moralmente responsables, de asunción de lo que hacemos.
- Al que se le perdona mucho ama mucho: conocemos que a María Magdalena se le perdonó mucho, lo que la dispuso a amar mucho. Así, pues, el amor está en proporción directa con el perdón. Dada la fragilidad de nuestra condición, sin el perdón sería imposible la convivencia fraterna.
- El deseo —constituido en voluntad humana, como hoy día sucede— que no se pliega a la razón moral, se convierte en una fiera desenjaulada.
- Entre el deseo, campando por sus respetos, y la ideología, subvirtiendo la realidad, da vértigo asomarse a las consecuencias del mundo que espera.
- Hay quien no conoce otro lenguaje que el de la violencia o la guerra; de modo que se hace irremisiblemente enfrentarle con sus propias armas, para reducirle en su mal, como autodefensa y como una cuestión —pedagógica— hacerle comprender o entrar en razón. Recordemos que el Dios del AT, por una cuestión de supervivencia, respaldaba a su Pueblo en el combate ante sus enemigos.
- Luego de haber creado el cielo y la tierra, el Señor Dios tomó polvo del suelo y con él formó al hombre; le sopló en la nariz un aliento de vida, y el hombre comenzó a vivir. Génesis 2, 7-9. Dios no sólo nos crea, sino que nos infunde su aliento de vida, nos insufló algo de sí, su espiritualidad. Espíritu que es imperecedero, eterno.
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