Pensamientos de Fe (138)

  1. Si no importa abortar, ¿qué realmente importa después? Si se considera un derecho el aniquilamiento de una vida… Luego de algo así, el diluvio en el alma humana. No nos extrañemos de lo que pueda suceder; pues las cosas más perversas suceden aún sin ser conscientes plenamente de ellas, pero no dejan de ser responsabilidad nuestra; contribuimos a ellas a su debido tiempo, de alguna manera, con el asentimiento silencioso.           
  2. “Ofende a Dios lo que destruya al alma humana” (Sto. Tomás de Aquino). A Dios el hombre no le añade ni quita nada a la grandeza de su gloria. El que se ve comprometido es el mismo hombre, según su actitud ante Él. Dios es el dador de alma humana y quiere que ninguna se pierda, y esto sí que afecta a Dios. 
  3. La sologamia, esta especie de invención de nuestros días, de casarse con uno mismo, revela el despropósito de la visión humana de la vida que nos gastamos en nuestros días. Ya hubo recientemente una actriz que oso a decir que había tantos tipos de familias como personas. La sinrazón o estupidez es infinita. El drama es lo que hay detrás de todo esto: un quebranto de lo que suponer ser persona, hastiada por el individualismo y el egoísmo.
  4. Cuando se relativiza la verdad, los dogmas, se acaba dogmatizando lo relativo, lo líquido, lo transitorio, lo superficial, lo sin peso, lo penúltimo, lo carente de verdad que merezca la pena. 
  5. Dios es Amor  (1 Jn 4, 16) y Logos (Jn 1,1), dice san Juan. Amado y pensando nos configuramos a su semejanza, a la que hemos sido creados.
  6. Pensar, razonar… ser ilustrados, no nos debe llevar desconfiar… sino todo lo contrario: por el inteligir se puede llegar a Dios, máxima inteligencia, Logos infinito. De modo que no temamos a la razón, sino todo lo contrario: son los ateos quienes han de temer llevar el pensamiento hasta sus últimas consecuencias: en estas se da con Dios.
  7. Para saber de Dios, entenderle, escucharle y hacer su voluntad que es lo determinante de nuestra vida espiritual, es fundamental el silencio. Sin este, al Dios que hable en el susurro de una brisa o en el hondón de la conciencia no se le oye; hoy día con tanta “polución acústica”, es imposible; de ahí el ateísmo y el encanallamiento existentes.
  8. Elegante viene de elegir, saber decidirse por lo recto (ético) y bondadoso; de modo que se con lo que elegimos nos vamos confeccionado interiormente. El hombre no sólo elige, sino que con el corazón es capaz de “decidir”, haciéndose cargo de las eventuales consecuencias para muchas personas que entraña la decisión,  responsabilizándose en conciencia.
  9. En estado de gracia es como mejor se escucha a Dios, y se hace su voluntad. Lo únicamente importante y que nos hace realmente felices: como dice el salmo 118, “Dichoso el que cumple la voluntad del Señor”.
  10. Que el ser humano satisfaga sus deseos al margen de la ley natural y la conciencia, expresión de la voluntad de Dios, es gravísimo, y es lo que está ocurriendo hoy día como nunca; fiel reflejo de lo ocurrido en el Paraíso terrenal, pero en mayor medida y gravedad. El hombre se ha revuelto contra Dios, acabando con la naturaleza humana creada. Y así se dedica a consensuar leyes arbitrarias, que contravienen la antropología de su ser.

 

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