Pensamientos de Fe (118)

 

  1. La política actúa bajo el principio de bien general, el de la mayoría; en cambio, la doctrina social de la Iglesia, está por el del bien común: El verdadero “interés general» no es la supremacía del 51% sobre el 49%, sino la búsqueda del «bien común» para todos.   
  2. El repetido «adaptarse a la realidad» tan en uso hoy día provoca un abandono de la verdad, de lo que es de siempre dejar de ser para hacer lo de ahora y nada más; mañana será otra cosa. Con lo que la verdad que nos da solidez y confianza deja de existir.
  3. La fe ha de ir unida al amor; porque sólo el amor es creíble. Por eso hemos predicar a un Dios amor, que se hace digno de confianza.
  4. Cuando todo se reduce al emotivismo, a un estado de ánimo, se renuncia a la verdad, a la realidad, a la mentalidad aristotélica, a la lógica, y todo se convierte en un fluir inestable y hasta caótico; es decir, en lo del mundo actual: un desbarre, en que no hay nada firme y nada a lo que comprometerse como duradero; todo es una riada que se lleva por delante cuanto pilla, especialmente los principios, las creencias, la naturaleza, la familia, el sentido común, etc.
  5. La mentalidad de la gente actual es kantiana, no tomista, cree que la realidad no es sino que se crea subjetivamente. De modo que se llega a la absolutización del relativismo, como «única verdad». Lo cual es demoledor… Y nos quedamos sin el «yo soy el camino, la verdad y la vida».
  6. Hoy dominan las ideologías que no reconocen la naturaleza del ser humano. Sin nos quedamos sin la naturaleza, si su ley, sin la especie humana, en definitiva, sin la especie humana, acabamos con la solidaridad, el vinculo común, y todo se precipita hacia la inhumanidad, «la ley de la selva»; donde reina el príncipe de las tinieblas.
  7. Cuando todo se tambalea porque el ser humano se inhumaniza por la pérdida de conciencia, sordo a los requerimientos de la voz de Dios, se hace urgente ser fieles en la esperanza y firmes en la fe. perseverantes- Como dice el Apocalipsis 3,8.11:»he abierto ante ti una puerta que nadie puede cerrar, porque, aunque tienes poco poder, has guardado mi Palabra y no has renegado de mi nombre. Yo te guardaré de la hora de la prueba que va a venir sobre el mundo entero «
  8. Ante el tremendo ataque que está sufriendo la humanidad y especialmente los cristianos, mantengamos firmes en la fe. No es la hora de aventar dudas sino de estar prietas las filas; aunque tiemblen las columnas del orbe y las tinieblas apaguen la luz, consideremos que Cristo ya ha vencido, por todos.   
  9. El hombre de hoy se empeña en caminar solo, cuando tiene una íntima y mística Compañía que nunca le abandona y ¡que le es tan necesaria! Esta soledad es catastrófica.
  10. Entre los que ya no se casan y los que se separan, tan sólo están quedando formalmente en pie son los hogares cristianos. ¿Qué pensar? 

 

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