El inevitable choque: la ideología de género y la doctrina católica

La Iglesia Católica, si es fiel a su doctrina de defensa moral de la dignidad de la persona, no tiene más remedio que exponer claramente —en el sentido de combativamente— su postura ante esta ideología. La Conferencia Espiscopal Española desde hace ya tiempo ha emitido varios documentos, como reseñó don Pedro Trevijano: «La Familia, santuario de la Vida y Esperanza de la Sociedad» del 2001; «La Verdad del amor humano» del 2012 y «la Nota de Familia Defensa de la Vida «A favor de la dignidad e igualdad de toda vida humana» del 2022. Pero que no han trascrendido, que no resuenan en la sociedad, ni siquiera en los proximos —fieles y colegios católicos—.

No se puede «mirar para otra parte», hablar para que nadie se moleste, hay que alzar la voz, fundamentalmente porque la verdad se ha de abrir paso en defensa de la Humanidad, esta teoría de género ideologizada hasta el extremo —rayano de la finalización absurda— perjudica claramente a personas, a muchos niños y adolescentes, confundiéndolas sobre su identidad sexual y provocando que tomen decisiones irreversibles que les marcarán de por vida. Según varios especialistas: solo 1 de cada 100 casos de transexualidad en niños y adolescentes se confirma en la edad adulta.

Hay que hablar proféticamente, clara y contundentemente, a la Humanidad. La Iglesia no puede ausentarse ante algo así; aunque la crucifiquen. El compromiso con la historia de la Humanidad no puede soslayarse. A la Iglesia nada de lo humano le es ajeno y tiene en deber de posicionarse, siguiendo la inspiración divina, que siempre se ajusta a la racionalidad natural, al ponderado orden de las cosas, y esta ideología de género es un despropósito, el destilado de una finalización antihumana, que tiene como objetivo fundamental —aunque lo ignoren sus activistas, al servicio invisible del incobrable enemigo de la Humanidad— rebelarse soberbiamente contra el orden establecido por la voluntad de Dios.

 Habría mucho que hablar del daño que está produciendo esta ideología, y cuyos resultados más patentes se verán con el tiempo; pero ya hay hechos nefastos evidentes: la confusión mentales no solo de jovencitos sino incluso de niños sobre su identidad sexuales, con los trastornos (disforia) psicológicos a los que se les están induciendo, y la invitación a modificar su identidad, con cambio de nombre, con tratamiento hormonal y quirúrgico, con un cambio morfológico de por vida, irreversible. El aumento de esto últimamente se está disparando. Y claro, esto tienen sus consecuencias, juega muy malas pasadas, ya no hay marcha atrás y de por vida queda marcado por este proceso y el asunto no resuelto, en su mayoría; tal es así, que han empezado a sucederse dos cosas: denuncias, principalmente contra médicos, y el increíble malestar de estas personas trans que están dado un alto porcentaje de suicidios.

El cardenal Willem Eijk, médico y experto bioética, se manifesto sobre este tema: urge una encíclica que condene la teoría de género. La ideología de género contradice gravemente la naturaleza humana y tiene serias implicaciones para la proclamación de los fundamentos de la fe cristiana al socavar el papel del padre, la madre, los cónyuges, el matrimonio y la relación entre hijos y padres. Muchos fieles y muchos obispos creen que es urgente un documento que exponga la visión de la Iglesia católica. (Infocatólica)

 Sin duda que la postura de la Iglesia, si es fiel a su doctrina, provocará —como sucediera con los profetas que denunciaron la deriva de la sociedad en que vivían— controversia y hasta persecución. Sería lo normal.

Ya ha habido mucha gente, valiente, no necesariamente afin al catolicismo, que sean manifestado en desacuerdo con esa ideología, ha sufrido persecución. De modo que la Iglesia fiel a la verdad, a la voluntad divna, se vaya preparando vean lo que abiertamente (no ya sin lobbies, activistas o interpuestos) está aconteciendo de la mano oficial de lo políticamente correcto:

Biden acusará a críticos de LGBT como criminales internacionales.

La disposición sobre sanciones del nuevo memorando se basa en la legislación patrocinada por los demócratas diseñada para perseguir a los críticos extranjeros de la homosexualidad y la ideología trans.

De modo que pueda utilizarse para castigar a quienes critican la ideología transgénero, incluidos los líderes religiosos y políticos que se oponen a promover las cuestiones transgénero por motivos morales, religiosos o de otro tipo.

Los mecanismos internacionales de derechos humanos sostienen desde hace tiempo, por ejemplo, que las enseñanzas católicas sobre sexualidad contribuyen a la violencia y la discriminación contra las personas que se identifican como homosexuales o trans. (Zenit)

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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