Pederastia (II)

¡Una sociedad farisea y desvergonzada! en manos del poder del Maligno, quien la induce clamar contra el Cuerpo Místico de Cristo, su Iglesia, como lo hiciera con su Cabeza y Señor, entre insultos, salivazos y ofensas, condenarle y darle muerte de cruz.

Resulta absolutamente sorprendente que una sociedad laicista, que apesta a sexualismo, pornografía, violaciones, sodomía, pederastia, pedofilia, infidelidades, abortos e infinidad de patologías sexuales, se atreva hipócritamente a ver quien tiene una viga en su ojo la mota en el ojo ajeno, no «ve» la montaña de arena y ve el grano, o lo que es lo mismo ve muy poco de la Iglesia y no ve lo suyo, que es tantísimo.

Aquí cabría decir lo de «una `mentira´ repetida mil veces…». Hablo de España que es lo que mejor conocemos , pues más nos toca de cerca.

Estos días en España, al son de trompeta de unos medios de comunicación sectarios y enemigos del catolicismo y amigos de sus leyenda negra -que ellos mismo o correligionarios suyos, de su misma cuerda, crearon un día, para hundir la Iglesia católica y a España- se han dedicado a bombardear el con tema de la pederastia, pero enfocada única y exclusivamente sobre el clero católico español, creando una especie de panpederastismo clerical.

Y este discurso dominante ha calado tan profundo que hasta los mismo creyentes practicantes «han comprado la mercancía»; es decir, que piensan igual que los medios anticristianos hacen creer.

Miren: resulta que de 45.000 denuncias de pederastia en España, no llega al centenar que afecten miembros de la Iglesia. Pues si pulsan el sentir social, pareciera que la pederastia tiene el copyright (la patente) único y exclusivo la Iglesia; que es ella quien la ha creado y la ejerce. Como si fueran 44.900 los casos de religiosos y 100 los de los laicos. ¡Eso es lo que se respira en la calle! Créanlo.

Miren: si tomamos a esos 100 responsabilidad del personal eclesiástico, la mayoría aún por condenar como tales y algunos de ellas, falsas, producto de intereses económicos que puedan sacar, envidias, venganzas, humillaciones, o maldad y enemigos del cristianismo. Pero bien, valga esa cifra, si hubiera por otra parte de implementarla con los casos no denunciados por vergüenza, etc.

Tomada esa cifra redonda de 100, que en comparación con los 45.000, resulta (permítasenos) insignificante; que es algo que por simple estadística siempre se dará, pues gente trastornada o perversa o pervertida siempre la habrá. Es inevitable. Pero analicemos a esos 100: de ellos, 80 son homosexuales; por la razón que sea, por la debilidad imposible de superar, de autocontrol, la pulsión tan acusada les domina (decía uno de estos a la pregunta de ¿por qué…?, «no puedo evitarlo, no puedo controlarme, se me va la mano…»); de modo que si la Iglesia impide el acceso al sacerdocio a homosexuales, evitaría esos 80 casos, la muy mayoría, que tanto la desprestigia, y que aunque haya otros sacerdotes homosexuales que sirve a la Iglesia fielmente y hacen una gran labor por el Evangelio, el antievangelio de esos 80 es letal; por otra parte, por otra razón, en el este caso teológica: una persona que se siente homosexual, es decir, de sexo no varón, no puede acceder a ese sacramento, ya que Jesucristo encarnó en ese condicional humana, como hombre.

En cuanto a las 20 otras personas causante de pederastia: supongamos que 10 fueran con niños de 7, 8, 9 años, es obvio que estas personas están enfermas, pues nadie, en su sano juicio, siente atracción por esas niñitas que aún no tiene figura sexuada, de decir, no carecen de pechos, caderas, etc., que pueden reclamar atractivo sexual. Si se da, como en el caso de estos 10 pederastias, es porque están mal mentalmente y necesitan tratamiento psicológico, y que la Justicia les aparque en un psiquiátrico hasta que se curen y pegan la condena por su culpa. En cuanto a los 10 restantes: si han mantenido relación sexual con alguna jovencita quinceañera o de 16 ó 17 años, no cabe decir que es por enfermedad psíquica, pues estas menores pueden ser muy atractivas (e incluso en estos terrenos más versadas, experimentadas…., algunas llevan ejerciendo el sexo desde los 13 años, con varios novios y centenares de….); estos casos, por debilidad del hombre sacerdote, porque la tentación sea muy fuerte, pueden darse, puntualmente, que sucede un caso cada dos o tres mil va a ser inevitable. Cuento un caso, un amigo joven sacerdote que me contaba lo que le estaba ocurriendo: una muchacha de muy buen ver cuando venía los días de catequesis a la parroquia a reunirse con la catequista amiga suya, ella mantenía con él, con el párroco, una actitud provocativa, se desabrochaba la camisa mostrando un generoso escote… Él decía que tenía que hacer esfuerzos para evitar la tentación.     

 

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