¿Para qué sirve creer? (I)

Hace unos días oímos al intelectual y locutor de radio Federico Jiménez realizar un comentario. En un principio, chocante, pues hablaba despreciando a los que no creer (uno de ellos es él; de ahí la sorpresa); para terminar sus breves palabras con otras más breves dirigiéndose a los que creen: “...y si crees, da igual, porque total para lo que sirve“.

En trazo grueso, a simple vista, esta observación de si sirve para algo el creer, pareciera tener alguna razón… Pues entre otras razones, ya per se creer consiste en confiar en lo que no se ve; es decir, en un intangible, que para las mentalidades materialistas, utilitarias, pragmáticas, de cartón-piedra, etc., resulta complicado convencerles o hacerles entender los beneficios espirituales que se derivan de creer

Centrando el tema en el ámbito de lo no estrictamente físico, en la misa televisada de la 2ª cadena, el domingo por la mañana, en la homilía el obispo de Alcalá de Henares,  mons. Juan Antonio Reig Pla, valiente y que pisa la realidad, comento que el ser humano, a causa de lo dañado por el pecado original y la contaminación pecaminosa acumulada, necesita de la gracia de Dios para hacer el bien.

Aquí, por lo que se ve, el creer aporta la capacidad de hacer el bien. Luego, sí sirve para algo la fe.

Hay que hacer matizaciones, claro.

Para el que es un obtuso materialista, o por decirlo con más delicadeza, práctico y que sólo creer como santo Tomás, lo que ve; la cosa del bien, fuera de lo que alcanzan las leyes, le trae al pairo. El bien moral, metafísico, no construye coches, casas, aviones, etc.; el creer, pues, no sirve para algo propiamente práctico. Así de crudo.

Por otra parte, —extraemos algún caso concreto—, recuerdo cuando era niño, de esto hace medio siglo, algo que se me quedó grabado, en mi pueblo hubo un robo y la Guardia Civil se encargó de hacer las pesquisas. Fueron citados al cuartel muchos vecinos del pueblo; mi padre no fue llamado. La razón por la que descartaron a mi padre como posible sospechoso fue el que en sus notas, fichas que poseían, constaba que mi padre era una persona que iba a misa. Es decir, que para la Guardia Civil, el creer era garantía de persona de bien, la fe aporta, pues, honestidad, integridad.

También. en general, muchos padres llevan a sus hijos a colegios religiosos o los apuntan a clase de religión o a la catequesis en la espera de que esto les aporte un bagaje moral caracterizado por unos principios y valores según la creencia católica. Es decir, que para los padres la formación religiosa de sus hijos lo estiman beneficioso en su educación y desarrollo.

Continuaremos en un próximo escrito hablando de objeción al hecho de ¿para qué sirve creer? y también a la de que los que no creen también hacen el bien o son buenos sin necesidad de creer. Asunto muy interesante. También tratáremos de si se puede ser realmente moral, sin creer, sin religión; o si como decía Dostoyevski:”Si Dios no existe, todo me está permitido”. Y, por último, cómo se “ve tangiblemente” para lo que sirve el creer.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 

Comenzar una Conversación

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.