Palabras del Papa este fin de semana 

Palabras del Papa este fin de semana 

  • “¡Ánimo, no te rindas ante los pesos de la vida, no te encierres ante los miedos y los pecados, sino ven a mí!’. Él nos espera, nos espera siempre, no para resolvernos mágicamente los problemas, sino para fortalecernos en nuestros problemas. Jesús no nos quita los pesos de la vida, sino la angustia del corazón; no nos quita la cruz, sino que la lleva con nosotros”.

  • «El Señor sabe cuán pesada puede ser la vida. Sabe que muchas cosas fatigan el corazón: desilusiones y heridas del pasado, cargas que hay que llevar y perjuicios que hay que soportar en el presente, incertidumbres y preocupaciones para el futuro».

 

  • “Ante esto, la primera palabra de Jesús es una invitación a reaccionar, a moverse: ‘Vengan”. Sin embargo, lo natural en los hombres es caer en el error de la inmovilidad: “El error, cuando las cosas van mal, es quedarse donde se está. Parece evidente, pero ¡qué difícil es reaccionar y abrirse! No es fácil”.

 

  • “En muchas ocasiones, ante un peso de la vida una situación que nos duele, intentamos hablar con alguien que nos escuche, con un amigo, un experto… Se trata de algo bueno, pero no nos olvidemos de Jesús. No nos olvidemos de abrirnos a Él y de contarle nuestra vida, de confiarle a nuestras personas y nuestras situaciones. Tal vez existan zonas de nuestra vida que le podamos abrir a Él y que permanecían oscuras porque no habían visto nunca la luz del Señor”.

 

  • “Vayamos junto a Jesús, ofrezcámosle nuestro tiempo, encontrémonos con Él cada día en la oración, en un diálogo confiado y personal, familiaricémonos con su Palabra, redescubramos sin miedo su perdón, alimentémonos de su Pan de vida: nos sentiremos queridos y consolados por Él”.

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  • Dame tus debilidades, dame tus pecados, yo perdono todo. Jesús perdona todo, perdona siempre”.

 

  • “Jesús vio a Mateo y lo llamó, lo vio y lo llamó. ¡Sígueme! Jesús escogió a un apóstol entre aquella gente, al peor”. “Esto me consuela mucho – dice el Papa – porque pienso que Jesús ha venido por mí. Porque todos somos pecadores. Todos. Y cada uno de nosotros sabe dónde es más fuerte su pecado, su debilidad”.

 

  • “Esta es nuestra consolación y nuestra esperanza: que Él perdona siempre, Él sana el alma siempre, siempre. Esta es nuestra consolación, Jesús ha venido por mí, para darme la fuerza, para hacerme feliz, para tener mi conciencia tranquila. No tengan miedo«.

 

  • “Es bello escuchar esto: dame tus pecados, tus debilidades, yo los sanaré, tu ve adelante”.

 

  • «Pensemos en el corazón de Jesús, pidámosle que nos haga entender esta cosa bella, del corazón misericordioso, que solo dice: “dame tus debilidades, dame tus pecados, yo perdono todo”. Jesús perdona todo, perdona siempre. ¡Qué esto sea nuestra alegría!«.

 

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