En España —que es lo que nos toca más cerca—, según las estadísticas, aumenta la corrupción, la violencia, los delitos, la exacerbación sexual, la inmoralidad, la insolidaridad y la mala educación. Y también aumenta la apostasía religiosa. Se puede trazar dos líneas que marchan al unísono, en paralelo, avanzan el empeoramiento de la calidad social y la práctica religiosa. Estas dos realidades son un hecho incontestable, y lo es también su mutua incidencia.
Así perdona Dios
El Evangelio de la misa de hoy, 13 de septiembre, de san Mateo 18,21-35 (que podemos leer íntegramente más abajo), nos muestra la voluntad divina de que perdonemos siempre siempre:
Se acercó Pedro y dijo a Jesús: “Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?”
Jesús le respondió: “No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.» ( Mt 18, 21-22).




