Coincidiendo con el día la Visitación de la Virgen María a su prima Isabel —y en esta vez con la Solemnidad de la Santísima Trinidad—, ayer domingo, 31 de mayo, en Madrid se celebró la marcha 15ª del «Si a la Vida«. Los asistentes fueron escasamente unos 20.000, tirando por lo alto. El año pasado –por marzo– fueron unos 35.000.
Es decepcionante que la participación fuera tan baja, especialmente por tratarse de algo tan importante como es protestar contra los abortos y en pro de la vida; recordemos que en España se producen cien cinco mil de forma quirúrgica, más lo que son por otros medios, con lo que la cifra llegaría hasta casi los ciento cincuenta mil.
Hay una alarmante falta de sensibilidad para este asunto tan sangrante, y máxime en un país donde muere más gente que nace, y que es de tradición mayoritariamente católica. No se entiende. Como tampoco se entiende que la Iglesia, al menos en su parte clerical, pase del tema. La publicad por sus medios ha sido escasa, por no decir nula, y la presencia de personas religiosas (obispos, sacerdotes, monjas, etc.) en la manifestación de ayer no se vio a ninguna; todos éramos seglares. Es para hacérselo ver.

En fin, y si los que tenemos que estar más concienciados y comprometidos, los cristianos y especialmente los pastores, no nos movilizamos ni mostramos mayor interés, cómo vamos reclamar que los medios informativos, televisivos, etc., dediquen algunas líneas o imágenes de la manifestación. Paralelamente se dio otra manifestación, esta de médicos; no creo que los manifestante fueran muchos más que en esta nuestra; en cambio en la Televisión Española no se dio ninguna imagen de nuestra marcha y sí de esta de la medicina. Y ya saben, como lo que no sale por la televisión es como si no existiera… Es decir, que no hay manera de sensibilidad socialmente a la gente sobre este tema tan vital como es el aborto.
Es triste, si esto hacen los medios laicos, también tienen una actitud los medios religiosos, entre ellos, las páginas Webs de temática religiosa. En los templos ni en las misas, etc., se dieron información del evento. Lo cual da mucha pena.
Hablando en el recorrido con un amigo sobre la ausencia de gente, que habiendo 500 organizaciones que participaban, que tan pocas personas trajeran. Sorprende. Como sorprende que viniendo gente de provincias, y que de Madrid, con 5 millones, tan solo se llegará a esa cifra tan insignificante.
Yo le comenté: tenemos que aceptar la irrelevancia de ser tan sólo un grano de arena, y de hacer la voluntad de Dios, que es que asitamos: Dios nos piede que estemos aquí, tan solo eso, siendo humildes, aunque no obtengamos resultados manifiestos. Aceptemos esa insignificancia que es hacer cuanto está en nuestras manos, aunque sea tan poco, apenas nada; pero, es mucho, es la voluntad de Dios. Este grano de arena parece inútil, perdida de tiempo, nada; pero en manos de Dios, puede ser un derroche de gracia que sensibilice, cambie y mueva a muchos corazones. Recordemos aquel milagro de Jesús, en que haciendo barro con un poco de tierra, se lo untó a un ciego en los ojos y le curó la vista (Cf. Jn 9,6ss). Nosotros somos ese barro.

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