Los suicidios, una realidad silenciada

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Es una realidad que cada vez va en aumento, pero de lo que nadie habla. Se vive en la intimidad sin nombrarlo y nadie osaba hablar de ello en público. Se ha convertido en un tabú. ¿Por qué del secretismo de los suicidios?

Hace unos días, Blanca Fernández Ochoa, la esquiadora medallista olímpica, ha muerto muy probablemente por suicidio. Se ha difuminado este hecho entre un olvidado alargamiento del dictamen forense, a la vez que vago e indefinido. Es difícil corroborar este extremo porque hoy día el suicidio generalmente es objeto de autocensura en los medios de comunicación.

Si se trata de violaciones, pederastias, asesinatos de género, o catástrofe de cualquier tipo, se televisan y se recrean una y otra vez  hasta la náusea. En cambio, si se trata de suicidios, el mutismo es absoluto.

¿Por qué de ese silenciamiento de esa realidad que va a más?

Se alega que es para que no se de contagio por mimetismo. Pero lo es suficiente; vamos, que no cuela.

Tal vez sea porque nos involucra…, y hasta inculpa, de alguna manera. Y porque hay una dejación a la hora de contestar a la cuestión que se planteaba Camus:

Decía el pensador y escritor francés Albert Camus, «no hay más que un problema filosófico verdaderamente serio: el suicidio. Juzgar que la vida vale o no la pena de que se la viva es responder a la pregunta fundamental”. Pero nadie se lo quiere plantear, pues las respuesta compromete y da miedo.

Un mundo incapaz de plantearse a quema ropa la pregunta sobre el sentido de la vida, huye despavorido de cualquier realidad que se lo reclame. Es suicidio habla de ello, y es mejor, quitarlo de la vista, obviarlo, hacer que no exista; «ojos que no ven, corazón que no siente»; o el pensamiento mágico: aquello que se piensa deseándolo —o viceversa—, existe —o no—. Pero por mucho que nos autoengañemos con enjuagues mentales (dignos de trileros), la realidad persiste machaconamente, para contradecir nuestros deseos y hacer presentes nuestros miedos.

Esta es la realidad tremenda: Cada año más de 800.000 personas se quitan la vida (lo que equivale a un suicidio cada 40 segundos). Y por cada suicidio, hay muchas tentativas más. (OMS). Y esto sin contabilizar los numerosos casos que no se han estimado con tales, por razones diversas: no han quedado totalmente claros, lo han tapado por no avergonzar a la familia, por intereses políticos y de distinto orden, etc.

Ah, por cierto, la incineración de Blanca Fernández Ochoa ha sido hace dos días. Muchos lloros y congojas y pésames y muchos programas televisados, etc.; pues, vean, ya ha desaparecido de la escena pública, ni un imagen ningún comentario, ninguna razón de qué ha muerto, etc., nada. Mucha hipocresía.

En fin, a  menos contestación sobre el sentido de la vida y más increencia, más suicidios.

 

P.D. Acaba de morir también el cantante Camilo Sexto, parece ser que ha sido porque se ha negado a asistir a la clínica a realizarse la diálisis; habían pasado varios días; tras los cuales sobreviene la muerte. Nadie ha mencionado la responsabilidad en esta decisión del cantante.  

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