Los cristianos nos debemos despertar y espabilar, ya.

Reponemos este artículo de 15-6-2022, dada su repetida actualidad, sobre perentoria necesidad de que la Iglesia hable y no calle; pues si calla, hablarán las piedras (Cf. Lc 19,40).  Solamente la Iglesia con la Verdad que porta, y de la que no puede renunciar, sin dejar de ser ella misma, ni dejar de anunciarla al mundo, para que este tenga vida, ante el feroz combate planteado por el wokismo, que pretende su destrucción, sometiéndolo a la ficción por el padre de la mentira.

Hay que tomar conciencia seriamente de los tiempos en que nos ha tocado vivir, y así lo manifiesta de la en la carta pastoral (DESCARGAR) del 8 de junio el arzobispo de Valencia, el cardenal Cañizares, cuando en su estrada dice: «Los tiempos son los que son y lo que son«.  Esto es lo primero que tenemos que hacer los cristianos de hoy día. ¡Hay que despertar de la modorra mental y espiritual!, y enterarnos de lo que está pasando en los tiempos que corren.  Y algo más: abandonar los complejos y hablar y actuar con valentía y empeño (o activamente).

Antonio Cañizares, al que conocimos de vicerrector de seminario de Madrid ya  hace muchos años, era calladito y con esa apariencia menudilla, que pereciera no haber roto un plato en su vida; sin embargo, ahora, se ha transformado en una voz crítica y vigorosa.  Está entre ese manojo de obispos, 5 ó 6, de España que muestran coraje y no se amedrentan ante los discursos dominantes de lo poéticamente correcto y de los medios ideologizados y activistas de toda laya, así como progres fanáticos, nihilorelativistas, masones… y hasta satanistas emboscados,  que trabajan denodadamente en y por el Nuevo Orden Mundial. Es la hora de pastores así, pues está mucho en juego. Y los enemigos del cristianismo juegan fuerte.

Y continua situando la realidad en el momento en que  el mundo se encuentra, que tiene un escenario -al menos en su enumeración terminológica- preapocaliptico:  «Pandemia, guerras, se anuncian hambrunas, y se habla de preparativos y previsiones ante una tercera eventual emergencia mundial más que probable, los medios de comunicación, y en ellos las tertulias, nos enfrentan a una situación no lejana cuando menos compleja y confusa, a una situación en el fondo babélica y de desorden, parece que no se atisban señales luminosas de esperanza. La misma Iglesia parece “movida” o “agitada” últimamente más de lo habitual.»

Y a esto hay que añadir lo que continua diciendo el obispo: «nadie puede negar las dificultades reales. Y desánimo hay, o se respira un clima de cierto cansancio, y desánimo«.

De modo que toca –algo que deberíamos hacer todos los cristianos- ponernos en acción, activarnos, pasar a una acción comprometida, salir a la calle, a los foros públicos, a cualquier escenario, a la vida, y dar testimonio de obra y palabra, de la verdad que procesamos: «hemos decidido emprender y llevar a cabo: una gran misión diocesana, emprender cuanto antes una acción evangelizadora-misionera en toda la diócesis que despierte y espabile a todos los cristianos de la diócesis«. Y lo pone bajo la encomienda de la a Virgen de los Desamparados.

Los cristianos nos debemos despertar y «ponernos las pilas», ¡ya!.» Si no, «desapareceremos» (también el ser humano). Esta es la opinión reciente del «único» intelectual español, Juan Manuel de Prada, que se atreve a hablar alto y claro: «La propaganda sistémica se esmera en ocultar estas matanzas de cristianos para que las masas cretinizadas no adviertan que la fe cristiana es el enemigo que el Nuevo Orden Mundial se ha propuesto erradicar, también en Occidente.» (Aquí).

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.