La persecución religiosa prosigue

Capilla San Andrés incendiada el 16-04-2021 en el sur de Chile.

Es una constante que se repite cada día y siempre a más: desde la quema de iglesias en un extremo de la Tierra, Chile; pasando por el medio de ella, España, donde se arrancan cruces que sean vistas en público, o Francia, con el ya secular laicismo masónico ante lo católico; hasta pasando por el sur, África, tanto del norte como del centro, con el islamismo violentísimo, como en el Oriente Medio, donde se ha expulsado a los cristianos perseguidos, arrebatándoles sus propiedades…; para llegar al extremo este de la Tierra, China, donde el comunismo no permite la libertad religiosa, y finalizando en el norte de Europa, en la tan tradicional católica Irlanda, que como puede verse en la siguiente noticia de Gaudium Press, 19/04/2021: “El ministro de salud introduce ley que tipifica el culto público como delito” .

Irlanda es el país en Europa que más restricciones ha implementado al culto. Reacciona el primado de Irlanda, Arzobispo de Armagh.

Irlanda, pueblo aún en su fondo católico, que fue conocida otrora como ‘la isla de los santos’, hoy ve cómo de forma subrepticia pero real, se ataca su fe católica. Es es el país con mayores restricciones al culto público en toda Europa, supuestamente motivadas por la epidemia de Covid. Pero apretando aún más las tuercas, ahora el ministro de salud ha tipificado como delito celebrar o asistir a una misa pública.

El presidente del episcopado irlandés y arzobispo de Armagh, Mons. Eamon Martin, se ha manifestado contra ese movimiento del gobierno de criminalizar la asistencia a misa, y advierte que es una “posible infracción de la libertad religiosa y de los derechos constitucionales”.

Las iglesias llevan cerradas, en esta última etapa, desde el 26 de diciembre pasado, por una disposición administrativa. Pero el pasado 16 de abril, en una acción más propia de gobiernos totalitarios, el ministro de Salud Stephen Donnelly firmó una ley – conocida como instrumento estatutario – que convierte el culto público en delito.

“Las disposiciones precisas no son claras y en primera lectura parecen ser draconianas, yendo más allá de las restricciones con las que hemos estado cooperando a lo largo de la pandemia hasta la fecha”, dijo el Arzobispo. “Buscaremos asesoría legal para asesorar sobre varias cuestiones relacionadas con el alcance del instrumento legal”.

Dijo también el prelado que los obispos buscaban “una reunión inmediata” con el gobierno “y solicitamos la suspensión de este duro y poco claro instrumento legal”.

“Consideramos que la publicación de este instrumento legal, junto con las disposiciones penales asociadas, es provocativa y constituye una posible infracción de la libertad religiosa y de los derechos constitucionales”, dijo el arzobispo Martin.

No confiar en los políticos…

Se queja el Arzobispo de que apenas “hace dos días” el primer ministro irlandés les dijo que “entendía la importancia de la fe y el culto para el pueblo de Irlanda”, pero justo después “este instrumento legal se introdujo de manera clandestina y sin previo aviso ni consulta”. “Consideramos que esto es un abuso de confianza”. Lo cierto es que cada vez hay más personas en el pueblo fiel exigiendo una posición más fuerte ante el Estado en la defensa de sus derechos religiosos.

Hay en este momento un demanda ante el Tribunal Superior irlandés que impugna la prohibición del culto público, y que será abordada el próximo 27 de abril.

Con información de CNS

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