Para el viernes 23, el papa Francisco invitó a todos los fieles a una especial Jornada de oración y ayuno por la paz; ofrecida de modo especial por las poblaciones de la República Democrática del Congo y de Sudán del Sur .
En estos países africanos se está produciendo un genocidio silencioso no sale en los medios, ni parece interesar a nadie.
En estos países, “lo malo no es la pobreza material, es que la gente ha visto matar tanto que la vida se ve con otro cristal”, afirma la misionera española y religiosa Yudith Pereira (en la foto). Se están dando hechos terribles e inhumanos contra la población civil: en algunos casos les arrancaron los ojos, les cortaron la garganta y los castraron; víctimas obligadas a contemplarse como eran violadas familiares cercanos.
En los noticiarios televisivos tan dados a más que nada dar noticias dedicados informar sobre hechos luctuosos (accidentes de todo tipo, pateras naufragando, violencias, delitos, etc., etc.), nada dicen, sin embargo, de esta situación tan dramática de estos países. Cabe de decir, cruelmente, que estas muerte ni tan siquiera les sirve de carnaza humana para sus video morbosos. En fin, estos países míseros están condenados a una doble o triple miseria la de la guerra, la del hambre y la de ser olvidados por todos.
Tan sólo el Papa se ha acordado de ellos, pero no tanto toda la Iglesia. El viernes asistimos a varias iglesias, en ninguna de las misas se hizo referencia y se pidió por esta causa, ¡sorprendente!
No reparar en la miseria ajena, lo único que hace el pone de manifiesto la miseria cualitativamente mayor del que la ignora.
Tan sólo unos cuantos religiosos misioneros arriesgan su vida para formar a futuros profesores, enfermeros, comadronas, agricultores y sacerdotes.