Comentarios a la película «Garabandal, sólo Dios lo sabe»

Exponemos algunas anotaciones tras ver la película:

  • Vaya por delante que la película, pese a no ser sus interpretes artistas profesionales y los medios escasos, es bastante digna en su calidad cinematográfica.
  • Al título «Garabandal, sólo Dios lo sabe» no es muy acertado, pensamos, pues primero el «San Sebastián» ausente posee ya un contenido o lectura, en cuanto al significado de este santo en cuanto a la firmeza en la fe… y por otro lado, en cuanto se refirió a ese lugar la Virgen con ese nombre (en su despedida en Fátima).  También el «sólo Dios lo sabe», no es acertado; es como tratar de pasar la patata calienta a Dios y no asumir la responsabilidad de ser nosotros quienes demos la respuesta allí sucedido.
  • Falta contenido de teológico, su finalidad, sus mensajes… Es decir, la almendra de las apariciones.
  • Faltan las aportaciones de personajes con reputación en pro y en contra que los ha habido: Amén del que aparece al inicio del Padre Pío diciendo «creerán pero ya será demasiado tarde», Pablo VI, Santa Teresa de Calcuta, Santa Maravillas de Jesús, la mística francesa Marta Robin y otros muchos laicos, teólogos y consagrados.
  • Según lo que pudimos apreciar al finalizar la proyección, el sabor que deja la película es que no levanta ni levantará pasiones, pese a ser un tema real y candente. Lo cual viene a unirse, al nulo caso que de la jerarquía eclesiástica y sus medios, han hecho de la película, al que añadir el consabido por adelantado desprecio de los medios laicos, para que la película no tenga resonancia ni genera debate alguno. Por lo que pasará -por el momento- sin mayor pena ni gloría.
  • Y por fin, si lo que ocurrió allí entre 1961 y 1965, con más de 3000 apariciones, fuera verdad, ¿qué lectura grave hay que hacer al respecto de las consecuencias ignoradas? Porque si fuera falso, en realidad, por omisión en cuanto a los hechos, son las consecuencias que ha tenido: ninguna, es un asunto al que se le ha dado carpetazo.
  • Ahora, el tiempo tiene la última palabra: es decir, los acontecimientos de los que hablan los mensajes -el Aviso, el Milagro y el condicional Castigo; así con el énfasis en la Eucaristía y en la necesidad de conversión…- (de los que nadie que ve la película se enterará) se han de producir o no. Pero no tardando. Lo veremos. Mientras tanto: ¡Velad!

 

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