La conformación al espíritu de la época

El evangelio -que puede leer más abajo- de la misa de hoy, 16 de mayo, viene muy a propósito de la situación a la que parece vernos avocados…

Este es el momento en que se levantan voces, como en el caso del sínodo alemán, de teólogos progres y algunas páginas web reclamando un giro a la Iglesia en el sentido de adaptarse al mundo actual, pues se corre el riesgo de quedar fuera de la historia, de tener algo que decir al hombre “evolucionado” de hoy, lo cual va a suponer que la religión católico-cristiana con sus “doctrina y moral trasnochada” va ser abandonada y condenada al ostracismo.

Este intento de mimetizarse con el ambiente, renunciando a las esencias doctrinales y a la verdad evangélica, según Jesucristo nos lo predicó y encomendó, se propiamente una apostasía, dejar ser cristianos para ser otra cosa: una nueva religión de diseño gnóstico, espiritista, abstracta, masónica, en el popurrí de corrientes esotérica y de pseduorreligiones, que aleguen los “oídos a la gente”, a su medida y capricho, sin exigencias ni compromisos, etc. Según lo que pretende el laicismo del Nuevo Orden Mundial de aunar a la religiones en una religión globalista.  Lo que conduce en definitiva en un intento acatar la fe en Cristo, su Verdad y su Camino; acabar con que se adore aquí en la tierra al Dios que salva.

El apego a las cosas del mundo, la falta de verdadera fe, lleva en definitiva a esa intento que renuncia o cambiar lo que somos para asemejarnos al mundo, a la mundanidad, a su amoralidad, a su frivolidad, al relativismo nihilista y materialismo complaciente, por muchos falsos adeptos con consiga conlleva a un dejar de ser cristianos propiamente. Seguramente que así no resultaremos incómodos, y ni tampoco seremos despreciados hostigados ni perseguidos. Pero no tendremos nada que ver con Cristo, ni correremos los peligros que el corrió, hasta ser clavado en la cruz.

Las palabras de del evangelio de hoy de Jesús son de una claridad y oportunidad para ese momento presente que no deja lugar a los matices, que permitan escabullirse de su radicalidad, contundencia y compromiso:

Lectura del santo evangelio según san Juan (15,18-21):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.

Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió».

 

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