La palabra de Jesucristo es imperecedera, válida para siempre, ayer-hoy-mañana, y tan es así que cuanto dijo hace 2000 años sobre la creencia o el ateísmo, que se lee entren los días de ayer y hoy en las misas, se esclarece del porqué…
Categoría: XTO
Necesitamos a Dios
Necesitamos de Dios. Y no ya por la fragilidad de la vida humana, experimentada en momentos de pandemias, o la conocida expresión de desespero de «sólo un Dios nos puede salvar» de Martin Heidegger en 1966, que pronunciara ante lo dantesco del siglo XX, con sus horrorosas de las guerras mundiales consecuencias de un hombre convertido en alimaña, y que «dejado de la mano de Dios», y el destino amenazador de la potencia tecnología, sería capaz de destruir el mundo entero; sino —y principalmente— por la responsabilidad del quehacer(se) cotidiano de cada uno de nosotros, en que nos jugamos algo muy importante: nuestro destino definitivo, la condenación o salvación eternas.
Corpus Christi, 6 de junio
El 6 de junio se celebra la festividad del Corpus Christi. Este es el mensaje que han publicado los obispos de la Subcomisión Episcopal de Acción Caritativa y Social con motivo del Día de la Caridad.
“Conmigo lo hicisteis”
“Cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40).
Dios dormía en el suelo

Llama poderosísimamente la atención -aunque paradójicamente pase inadvertido- que era cosa habitual el que Jesús, el Hijo de Dios, durmiera no en una cama o camastro, más o menos confortablemente, sino en el duro suelo. Narran los evangelios que Jesús y sus discípulos pasaban, regularmente, la noche en el monte de los Olivos; así lo indican los Evangelios tras la Última Cena: Salió y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos, y los discípulos le siguieron ( Lc 22,39)
Los corderos
Era maltratado, y él se humillaba
Y no abría la boca,
Como cordero llevado al matadero
Y como oveja muda ante sus esquiladores.
El no abría la boca (Is 53,7).




