
El infierno existe. ¿Dónde está? Donde está el mal, lo diabólico (el Malo, Satanás). Es una realidad, una verdad innegable, un dogma de fe –los Evangelios hablan del infierno unas sesenta veces–. Negarlo es negar la enseñanza de la Iglesia Católica, es decir, la doctrina de Cristo.




