
El Evangelio de la liturgia de hoy, 29 de noviembre, nos habla del gozo de Jesús al constatar como Dios Padre ha tenido a bien reverlas sus secretos a la gente menuda: Jesús se lleno de la alegría en el Espíritu Santo y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.»



