El profeta san Ezequiel, de linaje sacerdotal, fue cautivo a Babilonia junto con el rey Jeconías de Judá (597 a. C.). Cinco años después, a la edad de treinta, Dios le llamó para profeta, que ejerció entre los desterrados durante 22 años, hasta el año 570 a. C.
Categoría: BIBLIA
Aparición camino de Emaús
El Evangelio (que puede leer abajo) de hoy, miércoles de Pascua, trata sobre la aparición del Señor resucitado a dos discípulos de retornaban a su pueblo, Emaús, a 13 Km[1]. de Jerusalén; donde habían paso el domingo en medio del dubitativo alborozo entre todos los próximos a Jesús por la noticia —aún por consolidarse— de que, al no encontrarse en el sepulcro su cuerpo y tras aparecerse a varias de la mujeres, había resucitado.
La aparición a María Magdalena

El Señor es así, agradecido y sorprendente. La conversa y contemplativa, María Magdalena, que tenía verdadera adoración por Jesucristo, fue la escogida contra todo pronóstico —por ser mujer para ser testigo entonces— para ser la primera conocedora y anunciadora de su Resurrección.
¡Aleluya, Jesucristo ha resucitado!
Figúrense… cuando María Magdalena llegará a todo correr a donde estaban los apóstoles y exultante, desbordante de emociones y radiante de alegría, exclamará «¡Ha resucitado. El Maestro ha resucitado!»
La verdad, Jesús y Pilato
La cuestión de la verdad, de siempre controvertido, pero no porque no exista, que sí, sino porque la verdad impone y se impone con consecuencias; así, pues, es mejor cuestionarla, como hizo Pilato: “¿Qué es la verdad?” (Jn 18,37b-38a). A Pilatos, por lo que se ve, no le interesa la verdad; cuestiona la propia naturaleza de la verdad; pero en el fondo, como hizo con la justicia, para evadirse de sus responsabilidad y lavarse aquí también las manos: la Verdad no fue reconocida.




