La verdad, Jesús y Pilato

La cuestión de la verdad, de siempre controvertido, pero no porque no exista, que sí, sino porque la verdad impone y se impone con consecuencias; así, pues, es mejor cuestionarla, como hizo Pilato: ¿Qué es la verdad?” (Jn 18,37b-38a). A Pilatos, por lo que se ve, no le interesa la verdad; cuestiona la propia naturaleza de la verdad; pero en el fondo, como hizo con la justicia, para evadirse de sus responsabilidad y lavarse aquí también las manos: la Verdad no fue reconocida. 

Pero para lo que nos toca, nos fijaremos en el diálogo sobre la verdad. Tema que ya tratamos en otro artículo  La verdad.

Ahora como nunca la verdad parece no interesar o, mejor dicho, se la cuestiona hasta tal punto que se la trata de que no existe, y claro si esto es así, las consecuencias son espectaculares, tantas como para pensar que el mundo se ha vuelto del revés.

Aquí se toca la verdad en sí, como tal. Y se niega que exista, que haya verdad alguna. Todo es un absoluto relativo. Se impone el escepticismo como postura general dominante. De modo que negando cualquier verdad seria, se niega la Verdad. Es más, la intención de la negación de esta Verdad, anticipa que se niegue cualquier de aquella; así pues, negando cualquier pretensión de verdad, negamos la Verdad de Cristo. Esto es lo propio de los  indiferentes, escépticos, materialistas, agnósticos y ateos. Lo cual se daba en los Pilatos de entonces, y que ahora en nuestros días se ha generalizado como nunca. La mundanidad es lo que el hombre de hoy respira. Al hombre mundano le resulta inaccesible lo Trascendente. Hoy es este el hombre prototipo, como en aquel entonces lo fue Pilato. Al que Jesús quiso introducir en el plano de lo religioso, extrayéndole de su pensamiento político, pero no pudo ser. Pilato abandonó el envite.Pilato fue a lo suyo, a que no lo complicaran la vida; tal y como ocurre hoy, cada cual va a lo suyo, y creer en la Verdad o cualquier verdad que posibilite cualquier riesgo comprometedor, que apele a la conciencia, a dar una respuesta responsable, preocupante… ¡Es mejor lavarse la manos! Y abandonar el lugar donde se halla la Verdad, como Pilato salió del Pretorio, y pudo respirar de aquella opresión, cínicamente. Después hay quien puede seguir viviendo como si nada hubiera ocurrido u ocurriera;  en el caso de Pilato parece que no fue así (gracias a la influencia de su mujer Claudia Prócula. Y según la vidente Teresa Newman vió a Pilatos bautizado, convertido, muerto por orden del Emperador, y salvo.).

La verdad es la que es, lo que es, la realidad, los hechos, las palabras sinceras, etc.  Es peligroso cuando la verdad no se tiene en cuenta, porque lo único que se tiene en cuenta son los intereses. El mundo entra en un proceso de cinismo que lo degenera. Llama a mal al bien y viceversa, quiebra la confianza, hace saltar por los aires la convivencia, la materialidad domina su pensamiento, el egoísmo, lo inestable, lo incierto, lo inmediato, el nulo compromiso, lo no definitivo, lo no ético, el caos, etc. Sobre esta no verdad, no autenticidad, no se puede construir nada, no hay causa digna, nada hay tan digno por lo que se pueda arriesgar la vida, darla, y que cobre sentido.

«Las verdades más elevadas sólo pueden ser conocidas directa y plenamente por quienes viven una vida elevada. Hay verdades a las que sólo es posible llegar a través de una vida buena. (…)  Una mala persona puede enunciar o expresar una gran verdad moral, pero no puede descubrirla o llegar a conocerla por sí misma. Sólo mediante la forma de vida correcta se revelan las verdades morales, y sólo quienes viven la vida del espíritu pueden llegar a conocer y descubrir las verdades espirituales. Ninguna obra puede ser superior a su creador. Nadie puede dar lo que no tiene. Hay verdades que sólo pueden ser descubiertas mediante la vivencia de la vida verdadera. Esta es acaso la razón por la que la expresión de las verdades resulta, en general, incomprendida por la mayoría de los hombres actuales.» (Ignacio Sánchez-Cámara).

Es un mundo endurecido al que se le ha denegado al acceso a la Verdad. Una persona deshumanizada, de corazón encallecido o encanallado, no puede acceder a la verdad trascendente, como le pasó a Pilato que teniendo a  la Verdad delante fue incapaz de reconocerla.  

Entró otra vez Pilato en el pretorio, llamó a Jesús y le dijo: «¿Eres tú el rey de los judíos?».  Jesús le contestó: «¿Dices eso por tu cuenta o te lo han dicho otros de mí?».  Pilato replicó: «¿Acaso soy yo judío? Tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí; ¿qué has hecho?».  Jesús le contestó: «Mi reino no es de este mundo. Si mi reino fuera de este mundo, mi guardia habría luchado para que no cayera en manos de los judíos. Pero mi reino no es de aquí». Pilato le dijo: «Entonces, ¿tú eres rey?». Jesús le contestó: «Tú lo dices: soy rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz». Pilato le dijo: «Y ¿qué es la verdad?». Dicho esto, salió (Jn 18,33-38).

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