Una persona sin creencias flota a la deriva, sometida al vaivén de las olas del espíritu del tiempo.
Categoría: ATEISMO
Un mundo a la deriva
Creíamos —sin duda que erróneamente— que progresábamos hacía mejor, hasta que de repente tomamos bruscamente conciencia de que no es así. Si analizamos a la insobornable realidad y los datos que nos arroja ante nosotros nos percatamos del fracaso propiamente humano en que peligrosamente nos encontramos.
La «ley» del odio
Esto de legislar un sentimiento (el del odio) es tan subjetivo como peligroso.
Espiritualidad pervertida
Estamos en el tiempo de salvación
En este título caben dos interpretaciones, y ambas válidas, aunque una real y otra posible.





