¿Hay algún enigma en estas palabras del Papa?

La mañana del viernes 18 de mayo, el Papa predicó en la misa matinal de Casa Santa Marta con algunas expresiones algo enigmáticas, que no sabemos con precisión su alcance y que dan para algún comentario sugerente.

Entre las palabras que extraemos de cuanto dijo hay una persistencia inquietante en cuanto a que los pastores de la grey de Dios (tal vez pudiera estar pensando en él, y en lo que posiblemente se le avecina) han de estar preparado, como Jesús hace con Pedro, para el martirio.

 

Veamos sus palabras:

 

El Santo Padre comentó las tres indicaciones que el Señor da a Pedro“Ámame, pastorea y prepárate”. Ante todo el amor, la gramática esencial para ser verdaderos discípulos del Hijo de Dios; y después el pastorear, el ocuparse, porque la verdadera identidad del pastor es pastorear. Para añadir que cuantos abrazan al Señor están destinados al “martirio”, a “llevar la cruz”, a ser conducidos adonde no se quiere ir. Ésta es la brújula que orienta el camino del pastor.

 

Prepárate a las pruebas, prepárate a dejar todo para que venga otro y haga cosas diversas. Prepárate a este anonadamiento en la vida. Y te llevarán por el camino de las humillaciones, quizá por el camino del martirio. Y aquellos que cuando tú eras pastor te elogiaban y hablaban bien de ti, ahora hablarán mal porque el otro que viene parece más bueno. Prepárate para los ensayos, prepárate para dejar todo para venir y hacer cosas diferentes. Prepárate. Prepárate a la cruz cuando te llevarán adonde tú no quieras. Ámame, pastorea y prepárate. Ésta es la hoja de ruta de un pastor, la brújula”.

 

Las tres enseñanzas fundamentales permanecen: «amar, pastar y prepararse para la cruz». «No sabemos si es interior o exterior, pero vendrá, como lo hace para el Señor». Que pide que se le siga: «Sígueme».

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A continuación pueden leer la perícopa evangelica sobre la que versaron las reflexiones del Papa en esta homilia.

 

Lectura del santo evangelio según san Juan (21,15-19):


Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
«Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?»
Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?»
Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.»
Él le dice: «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?»
Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero.»
Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios.
Dicho esto, añadió: «Sígueme.»

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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