Hacía maratones, recorrió el mundo y era adicta a la dieta: hoy es feliz tras las rejas del conventoNo quería ser monja, tuvo novios y dio vueltas por el mundo hasta que vio que su felicidad estaría en el convento Santa Faustina Kowalska, Medjugorje y varios sacerdotes la guiaron hacia su vocación Marie Elizabeth pasa ahora su vida en un tranquilo convento de clarisas de Minnesota en una vida contemplativa de oración pero no siempre fue así.
Antes corrió numerosos maratones y recorrió el mundo como especialista médico pero Dios hizo una historia con ella en la que acabó abrazando la vida religiosa, no sin una gran lucha interior por su parte. En su testimonio que relata en Cloistered Life, esta monja cuenta que ella creía estar muy contenta con su vida. Aparentemente lo tenía todo, un buen trabajo, hobbies, muchos amigos, dinero, podía viajar…
Corredora de maratones y adicta al deporte Aunque se había criado en una familia católica su estilo de vida le llevó a “abandonar la fe” y a estar en un “punto muerto espiritual”. Además, después de la universidad se obsesionó con su aspecto físico, se autoconvenció de que estaba demasiado gorda y que necesitaba hacer aún más ejercicio. Correr y controlar su alimentación y las calorías hasta el extremo más obsesivo por lo que no era consciente del daño que se estaba haciendo a sí misma. Una hemorragia interna, una fractura de la pelvis por estrés y el asma. Esto le provocó y echaba la culpa a Dios de sus problemas de salud. A Guatemala a una misión médica Pero allí además empezó a abrir los ojos en otro sentido pues otro voluntario que estaba en este viaje le mostró la obsesión que tenía con el ejercicio y su cuerpo. “Entonces me di cuenta de que no podía continuar por ese camino porque me iba a autodestruir”, confesaba. Preservar su virginidad Finalmente dejó la relación con su novio y aunque sabía que era lo mejor para ella quedó completamente devastada. Eso le hizo refugiarse más en Dios. Empezó a ir a misa todos los días y hacer adoración ante el Santísimo. En ese momento decidió hablar con un sacerdote para explicarle su relación con la Virgen. Él le preguntó si el Señor podría estar llamándola a una vida de virginidad. “Yo reaccioné con impulso y mucho énfasis, ‘NO’. Pero su respuesta fue amable pero inquietante para mí: ‘yo tampoco quería ser sacerdote al principio pero si es la voluntad de Dios, Él cambiará tu corazón”. Medjugorje aparece en su vida Marie Elizabeth afirmaba que “sentí algo muy poderosos dentro de mí” y salió de confesionario “sabiendo que era una persona diferente. Al día siguiente en misa, todo estaba ya muy claro para mí. ¡No estaba muerta, sino viva!”. Regresó a su casa y se involucró en distintos grupos católicos. En un viaje de esquí vivió otro momento clave de su vocación: empezó a leer a Santa Faustina Kowalska y no podía dejar de leer ni de llorar. Ahí comenzó a plantearse la vida religiosa. El punto de inflexión “Después de confesar mis pecados le dije al sacerdote que pensaba que me estaba volviendo loca porque no podía sentir a Dios lo suficiente y sólo sentía paz durante la misa, en la Adoración o rezando el Rosario”, contaba la ahora religiosa. «Pensaba que Dios debía estar loco» Cuatro días después estaba con el sacerdote en este convento donde se reunieron con la madre abadesa. Ella les contó su experiencia durante cincuenta años como monja de clausura. “Yo pensaba que Dios debía estar loco por pensar en una vida así para mí, que amaba viajar y estar fuera de casa”. Sin embargo, Marie Elizabeth confesó que “el Señor es un Dios de sorpresas” y menos de seis meses después ya estaba como postulante en el convento. Ahora lleva años como monja y no echa de menos su vida alocada: “Cada día es una aventura y Él siempre me desafía y me lleva más allá de lo que creo que son mis límites”. “A los ojos del mundo, mi vida se considera un desperdicio, pero ahora tengo a Dios, estoy muy satisfecha. Él me ha llamado no a la maternidad física sino a la espiritual”. Javier Lozano Fuente: http://www.religionenlibertad.com/hacia-maratones-recorrio-mundo-era-adicta-dieta-57056.htm |
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