Seguramente el cielo no ha querido poner fecha concreta al cumplimiento de las profecías referentes al fin de los tiempos, porque necesitamos todos estar prudentemente preparados, en vela, en expectativa, pendientes de lo que nos está por venir, y a todos los viene -siempre es así- nuestro fin de los tiempos particular -el fin de nuestras vidas-.De modo que nadie este relajado, llevando una vida disipada, tibia, sin responsabilizándose de sí mismo, de vivir alejado de la voluntad de Dios, pues como ocurre en las vírgenes prudentes, cuidaban de mantener la lámpara del aceite encendida y de que el aceite no se les acaraba. Este «velad» es fundamental, y el mismo Jesucristo nos recomienda encarecidamente: ¡Velad!” (Mc 13,37).
«Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre» (LC 21,34-36).
De manera que muy probablemente cuando el hecho del fin de los tiempos sea inminente, ya no habrá lugar a ocultar el momento en que va a acaecer, sino más bien todo lo contrario, pues Dios querrá, dada su magnanimidad y misericordia, que en este momento final haya una posibilidad de rectificación para aquellos que imprudentemente esté en vía de ser sorprendidos sin posibilidad a rectificación.
Así, pues, no estimamos ir contra lo querido por Dios el que en estos momentos de cierta inminencia del fin de los tiempos (es decir, de acontecimientos que -no que vayan a suponer el fin de la vida en la tierra- van a modificar por su magnitud físico-espiritual la vida en la Tierra), el Señor desee que cuantos más posibles se vean favorecidos y los menos perjudicados; pues Dios quiere santificar y salvar al máximo posible de los seres humanos, el saber en ese momento la fecha exacta sea propicie la conversión de todos.
De modo que llegado a este punto, el saber la fecha -aunque solo sea aproximada- seguro que ayuda a que la voluntad misericordiosa de Dios respecto a sus hijos, los humanos, de procurarles su bien sea más efectiva. Dios siempre cuando ha profetizado (como con Jonás en Nínive) lo ha hecho avisando previamente para que la gente se arrepintiera y cambiara. También incluso Jesús mismo dijo aquello de observar los signos de los tiempos, leerlos como cuando se ve un atardecer rojizo que significa calor para el día siguiente; “Mirad la higuera y todos los árboles. Cuando ya echan brotes, al verlos, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que sucede esto, sabed que el Reino de Dios está cerca” (Lc 21,29-31).
Pues, nosotros, humildemente, nos disponemos —por el bien de todos, y según lo deseado por el Señor de observar los signos de los tiempos y estad en vela— a proponer una posible fecha temprana de los acontecimientos del fin de los tiempos:
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- 29-3-2024, viernes santo, 1260 días, muerte (asesinato) de los dos olivos.
- 31-3-24, domingo de resurrección, elevación al cielo de los dos olivos, el Aviso (fenómeno extraordinario de iluminación de las conciencias para provocar la conversión).
- 11-4-24, jueves, san Estanislao, unión de las Iglesias (especialmente la católica y la ortodoxa), muerte (asesinato) del papa Pedro II (o tal vez, el 18 de marzo), el Milagro (signo prodigioso visible, permanente, sobrenatural, testimonio de la misericordia divina para procurar la conversión y la salvación)
- 28-4-24, Se habían cumplido 1290 días. Era domingo, 28 de abril 2024, festividad de san Luis María Grignion de Montfort, quien escribiera proféticamente del protagonismo de María en estos últimos tiempos[1]. Apertura del Séptimo Sello. El Castigo, tres días de oscuridad y tinieblas.
- 31-4-2024, Parusía, toque de la 7ª trompeta, Armagedón, derrota de las Bestias y encadenamiento de Satanás
- 1-5-2024, amanecer del Triunfo Glorioso de Dios.
Nota: estos datos son «aproximativos», extraídos de libro novelado «El fin de los tiempos» de Luis Miguel Mata Morales, que pueden descargarse AQUÍ
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