El riesgo de la destrucción de la idea de derecho

Días atrás, Benedicto XVI manifestó algo que tiene para nosotros una relevancia notable y que no ha sido debidamente destacado por los medios de comunicación (quizá porque están «distraídos» con la cosa de pederastia…): “En particular me parece importante que se hable explícitamente de la problemática de la multiplicación de los derechos y el riesgo de la destrucción de la idea de derecho”.

En el contexto del 70º Aniversario de la adopción por la Asamblea General de las Naciones Unidas, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos del 1948, entre los pasados días 15 y 16 se ha celebrado en el Vaticano el Simposio Internacional “Derechos Fundamentales y conflictos entre derechos”.

El tema de los derechos humanos, un tema importantísimo en la sociedad actual, ya que es un terreno básico para la protección de la dignidad humana y la vida en democracia.

Pero más allá de lo que supone el vivir en democracia, de acuerdo a un discurso en el que todos podemos entendernos y sobre el que todos podemos entablar un diálogo, un diálogo fecundo para la convivencia justa y en paz de todos los pueblos y personas; lo más importante era protegerlos y no preguntarse en que se fundamentaban.

La cuestión del fundamento se ha revelado decisiva y por eso es preciso volver otra vez y desde una perspectiva científica, rigurosa y sistemática preguntarse, cuál es el fundamento de los derechos humanos. Porque, como decía la profesora María Lacalle, “cuando no sabemos cuál es su fundamento, entonces corremos el riesgo que ya anticipaba Benedicto XVI, de que se produzca una proliferación de derechos –llamamos derecho a cualquier cosa– y al mismo tiempo se conculcan los derechos que son los bienes más preciados y más valiosos para el ser humano; por eso, si no sabemos que son los derechos y cuál es su fundamento, no podremos determinar cuál es su medida, su extensión y acabaremos por desproteger los bienes más valiosos”.

El tema elegido para el Simposio es considerado particularmente importante hoy por el Papa Emérito, que ha dedicado muchos discursos y reflexiones.  Simposio manifestó por escrito Benedicto XVI: “En particular me parece importante que se hable explícitamente de la problemática de la multiplicación de los derechos y el riesgo de la destrucción de la idea de derecho”.

Detrás de esto, creemos ver el peligro que hoy se da a ojos vista y que pasa sin ser apreciado en sus justos términos: la inflación de derechos, explícitos en mil y una normas y leyes, y sin embargo, el relativismo del fundamento del derecho en sí, de su génesis. Ese «barullo» de leyes viene a emborronar la base fundamental de todas: la ley natural. Y esto es gravísimo.

El Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, afirmó que la Santa Sede alzará la voz allí donde se promuevan “derechos” contrarios a la ley natural.

Hablando claro, el mundo actual no admite la ley natural. Fundamentalmente, por dos razones: una, porque no se aviene al capricho del deseo desordenado de cada cual a hacer lo que le venga en gana sin miramientos a si le hace bien moralmente o no, o lo que es lo mismo, un desentenderse de cualquier responsabilidad ética de su conducta según la dignidad de ser humano; dos, la ley natural, como reflejo de la divina, implantada en cada persona que viene a este mundo por su Creador, resulta intolerable para el enemigo de Dios y la humanidad.

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


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