El declive de la civilización occidental: La “fluidez de género” como presagio del infierno posmodernista

“Los humanos nos hemos convertido en una especie al servicio de la entropía, y lo que elegimos y expresamos se convertirá en nuestro destino. Hemos renunciado a nuestra responsabilidad personal frente a los demás como anfitriones y huéspedes, y en consecuencia terminaremos siendo autores de nuestra propia destrucción.

Valores tradicionales: respeto, confianza, igualdad, honestidad, bondad, compromiso, compasión, aceptación, valentía, justicia, generosidad, perdón, compartir

Los valores tradicionales hacen referencia a esas creencias, códigos morales y costumbres sociales que se transmiten de generación en generación dentro de una cultura, subcultura o comunidad. Su tema generalmente incluye el de la familia, la comunidad, la religión y el arte.

Y aunque cada cultura tiene su propia definición de los valores tradicionales, parece haber principios universales basados en la experiencia y que fueron creados para mantener la integridad de sociedades compuestas por una amplia gama de personas con diferentes personalidades e intereses, y para evitar un descenso hacia el caos social.

Yendo más allá, este conocimiento visceral es, al menos en parte, moldeado por la evolución. También está formada por diversos fenómenos psicológicos y psicopatológicos a través de la interacción entre nuestra conciencia subjetiva (individualmente y como especie) y el “mundo real” a lo largo del tiempo.

Esencialmente, desde el amanecer del hombre la gente entendía que el comportamiento humano podía atraer o repeler “la ira de los dioses”.

Al parecer, en anteriores periodos de la historia, el hombre entendía que tenía algún control sobre su destino y el destino de la sociedad a través de un comportamiento correcto. La theoxenia fue un estándar moral. Cada persona era vista como poseedora del potencial para ayudar o perjudicar la prosperidad y salud de todos. Incluso si algunos podían aportar más que otrostodos tenían el privilegio y el deber de contribuir lo mejor que pudieran. Cada acción personal contaba y esas acciones eran respondidas con justicia a través de otras personas y del mismo Universo.

Pero una patología tomó el control, y aunque no pudo cambiar completamente la naturaleza humana o quitarle su capacidad de elegir, influyó en la sociedad y pudo alterar el curso de la humanidad debido a que nosotros la aceptamos. A medida que la conciencia fue declinando, las buenas intenciones fueron subvertidas y nuestra integridad como especie decayó. Los humanos nos hemos convertido en una especie al servicio de la entropía, y lo que elegimos y expresamos se convertirá en nuestro destino. Hemos renunciado a nuestra responsabilidad personal frente a los demás como anfitriones y huéspedes, y en consecuencia terminaremos siendo autores de nuestra propia destrucción.”

 

En las democracias occidentales se han estado aprobando gradualmente ciertas políticas con el fin de manipular la opinión pública y hacer políticas que normalmente serían consideradas despreciables e inaceptables, especialmente si se muestran como representaciones de “tolerancia” y “valores progresistas“.

Parece ser una herramienta perfecta en las manos de individuos patológicos para gradualmente normalizar la tortura, diversas formas de degeneración moral, e incluso la pedofilia. La popularidad de gente como Miley Cyrus, Ariana Grande, o películas como Cincuenta Sombras de Grey buscan normalizar el comportamiento sexual extremo y “descabellado”, y este proceso de declive moral en Occidente parece ser inconsciente en su mayor parte.

 

¿Pero qué tiene esto que ver con el posmodernismo?

Ernest Gellner, en su trabajo profético Posmodernismo, Razón y Religión, discute tres posiciones ideológicas de nuestro mundo contemporáneo que, en el momento presente, han sido convertidas en armas de violencia psicológica y física: el fundamentalismo islámico, el relativismo posmoderno, y lo que él denomina “el fundamentalismo secular de la ilustración”. Su discusión del posmodernismo, sus orígenes, desarrollo, adherentes y prácticas (si se les puede llamar así) es invaluable y permite al lector reconocer rápidamente los dilemas psicológicos de lo que hoy se llama la izquierda neoliberal.

Gellner escribe:

El posmodernismo es un movimiento contemporáneo. Es fuerte y está de moda. Por encima de esto, no está del todo claro qué diablos es. De hecho, la claridad no es evidente entre sus atributos notables. Por lo general, no sólo no los practica, sino que ocasionalmente de hecho los repudia. […]

La influencia del movimiento puede discernirse en antropología, estudios literarios, filosofía […] La noción de que todo es un “texto”, que los materiales básicos de los textos, las sociedades y casi todo es significado, que los significados están allí para ser decodificados o “deconstruídos”, que la noción de la realidad objetiva es sospechosa – todo esto parece ser parte de la atmósfera, o neblina, en la que florece el posmodernismo, o que el posmodernismo ayuda a esparcir. […]

El posmodernismo parece estar claramente a favor del relativismo, en la medida en que es capaz de ser claro, así como hostil hacia la idea de una verdad única, exclusiva, objetiva, externa o trascendente. […]

[El posmodernismo] es un movimiento que niega la misma posibilidad de validez y autoridad externas. Hay que admitir que es especialmente insistente en esta negación cuando la afirmación contraria de tal validación externa viene de miembros no relativistas dentro de su misma sociedad […] por otra parte la culpa ex-colonial inhibe subrayar el punto a miembros de otras culturas. El absolutismo de otros recibe tratamiento favorable, y una calurosa simpatía que está muy cercana a la aprobación.”

Una de las cosas más interesantes que Gellner ha dicho es la siguiente:

“Los relativistas-hermenéuticos están muy ansiosos por mostrar su tolerancia y comprensión universal y ecuménica de las culturas extranjeras. Mientras más foráneo, chocante y perturbador para los incultos, a quienes consideran como los provincialistas de su propia sociedad, entonces mejor. Mucho, mucho mejor, ya que mientras más chocante sea el otro, más subraya esta comprensión la superioridad del hermeneuta ilustrado dentro de su propia sociedad. Mientras más difícil sea la comprensión, mientras más repugnante sea el objeto destinado para la bendición hermenéutica, más grande el logro, la ilustración y la perspicacia del posmodernismo interpretativo”.

Esto muestra cómo la doctrina posmoderna puede llevar eventualmente a la normalización de prácticamente cualquier cosa, incluyendo algo tan repugnante como la pedofilia. Mientras más extremo y degradante sea aceptarlo para la persona promedio y la sociedad en general, más “ilustrado” y “progresivo” se cree el posmoderno.

Escuche a Jordan Peterson y su advertencia sobre los principios posmodernos:

Sin duda que el posmodernismo y los procesos que utiliza para inducir y reforzar “hábitos de selección y sustitución de datos de pensamiento” es simple nihilismo {el rechazo de todo principio religioso y moral, bajo la creencia de que la vida no tiene sentido}. El libro de Hervey Cleckley La Caricatura del Amor también subraya el hecho de que, en sus raíces, el movimiento de la “fluidez de género” es pura psicopatía en acción.

Otro testigo de nuestra sociedad que vio e intentó advertirnos fue Andrew Lobaczewski. De su libro Ponerología Política (Una ciencia sobre la naturaleza del mal ajustada a propósitos políticos):

“Durante los tiempos estables y aparentemente felices, la gente doctrinaria[1] cree haber encontrado una solución simple para restaurar el mundo {La fluidez de género}. Dichos períodos históricos siempre se caracterizan por una empobrecida visión psicológica del mundo, de modo que la percepción también mediocre de los esquizoides no resulta sorprendentemente atípica y es aceptada cual moneda de curso legal. Estos individuos doctrinarios suelen expresar cierto desprecio por los moralistas que predican la necesidad de redescubrir los valores humanos extraviados y de desarrollar una visión del mundo más completa y apropiada.

Los esquizoides se proponen imponer su propio mundo conceptual a otras personas o grupos sociales, utilizando para ello un egotismo patológico que no controlan completamente, y una tenacidad excepcional, producto de su naturaleza persistente. De este modo, logran finalmente dominar la personalidad de otros individuos, que adoptan un comportamiento extremadamente ilógico. Es posible que también ejerzan una influencia similar en los grupos a los que se han sumado. Son solitarios psicológicos que luego comienzan a sentirse mejor dentro de algunas organizaciones humanas, donde se convierten en fanáticos de alguna ideología, extremistas religiosos, materialistas o partidarios fervientes de ideales con características satánicas. Si sus actividades consisten en el contacto directo con grupos reducidos, sus compañeros suelen simplemente considerarlos excéntricos, lo cual limita su papel ponerogénico. Sin embargo, si logran ocultar su personalidad detrás de palabras escritas, la influencia que ejercen puede envenenar las mentes de la sociedad a gran escala y durante un largo período.”

Hablando de visiones del mundo empobrecidas esquizoides…

En contraste con las sociedades occidentales, Rusia bajo Vladimir Putin ha tomado pasos definitivos para proteger a su gente de este tipo de porquería posmoderna. A pesar de la propaganda de los medios occidentales, las políticas rusas no están dirigidas a incrementar la influencia de la ortodoxia cristiana ni a la persecución de los homosexuales, sino a asegurarse de que la sociedad rusa y los valores en los que se basa a través de incontables generaciones sea salvaguardada para generaciones futuras.

Jordan Peterson explica:

“Si no hay valores sagrados, el hombre es una pizarra en blanco. Cualquier cosa puede escribirse sobre una pizarra en blanco. Sin embargo, si hay una naturaleza humana universal, algunas ideas estarán mal, y su implementación resultará en una catástrofe. La evidencia está ante nosotros, en la forma de millones que fueron sacrificados por los valores de los totalitarios del siglo 20. No se puede simplemente cuestionar y reorganizar todo de una manera puramente racional. Incluso el pensamiento mismo debe tener un amo…

¿Entonces qué debe ser sagrado como mínimo? La Madre, el Padre, y el Individuo. Es el deber de cada sociedad, y de cada individuo, respetar estas figuras, en mente, pensamiento y acción. Cuando esto se ha hecho adecuadamente, las grandes fuerzas del ser se mantienen en equilibrio, y el individuo, la sociedad y la naturaleza prosperan. De lo contrario, se desata un infierno, y se traga a los pequeños cielos que hubieran podido encontrarse en la tierra.”

 

Por último, es importante notar que el respeto por el valor tradicional no significa estancamiento ni intolerancia. Hay un modo de crecer como sociedad y como especie mientras se respetan los principios universales y los valores morales y se mantiene una estricta defensa contra la patología.

“La vida trata acerca del crecimiento, pero qué es la “vida” sino las relaciones que tenemos con otras personas y, por lo tanto, ¿qué es el crecimiento en la vida si no es el crecimiento de nuestras relaciones con los demás? Pero el crecimiento ¿de qué manera? Una combinación, tal vez, de estos mundos únicos anteriormente privados, en algo mayor que la suma de las partes, algo que pueda crear o generar una nueva vida o mundo, por medio de concentrar y hacer comunales esas realidades privadas que por sí solas no tienen la fuerza o el poder para hacerlo. Además, por supuesto, este proceso tendría que implicar no sólo una visión compartida de la realidad, sino más bien una que resuene con una realidad objetiva o con las grandes fuerzas de la naturaleza, también conocidas como la creación de la realidad objetiva a gran escala.”

Zoya Klebanova

Fuente y texto completo: http://www.elespiadigital.com/index.php/tribuna-libre/17424-el-declive-de-la-civilizacion-occidental-la-qfluidez-de-generoq-como-presagio-del-infierno-posmodernista-

[1] Personas tercas de opiniones arrogantes y arbitrarias que insisten en soluciones teóricas sin tener en cuenta la practicidad y lo que resulta más apropiado; sinónimo de dogmático. – NdE