Este pulso o desafío de la Iglesia alemana a la Iglesia católica, apostólica y romana es grave, y el desenlace puede ser fatal; especialmente para los feligreses alemanes que serán los que -como pasara otrora con el luteranismo- se vieron arrastrados a seguir un camino equivocado en cuanto se apartaba -cuanto menos- de la voluntad del Señor Jesús que pidió que fuéramos uno, y con lo que una división de esa magnitud supuso y supone. Pero y sobre todo lo que supone el desgajamiento del tronco principal -del Cuerpo Místico de Cristo- por el cual corre la savia -gracia divina del Reino- que alimenta y vivifica la vida de todos sus miembros.
Hay cosas que no se entiende:
- Como dijera san Ignacio «en tiempo de borrasca no hacer mudanza». Este periodo histórico en que vivimos es particularmente intempestivo, en cuanto a los caminos ideológicos de amoralidad y al sentimiento refractario del mundo para la fe cristiana.
- Además, las propuestas de cambios que ofrece el Sínodo alemán, amén de ser inapropiados por el momento, como decimos, son de más que dudosa conveniencia y de que se ajuste a la doctrina católico-cristiana de siempre. Estas son algunas propuestas: una moral sexual actualizada en la que se apuesta por una reevaluación de la homosexualidad; la apertura de los oficios sacramentales a las mujeres, una relajación del celibato obligatorio de los sacerdotes y una forma diferente de tratar la cuestión del poder.
- Algunas o casi todas las propuestas, que serían rupturistas con lo tradicionalmente habido a lo largo de los siglos en la Iglesia, ya han sido experimentadas por otras iglesias (protestantes), provocando un sonoro fracaso. Tal es así que han perdido a muchos fieles y a parte del clero, que se han pasado a la Iglesia católica, o simplemente han abandonado.
- En esto domina una cuestión fundamental: el hecho de querer ajustarse a los tiempos en que se está, es decir, el adaptarse al espíritu del tiempo (Zeitgeist -curioso en alemán-). Lo cual es peligrosísimo, pues cuando ese tiempo -como tal- pase, pasarás con él. y no solo eso sino que renuncias a tus principios a parte de tu doctrina y verdad, para diluirte -cual sal sosa- en la mundanidad.
- Esta iniciativa rupturista -según parece- parte de un clero que ni reza ni vive de los sacramentos (no se confiesa, por ejemplo). Sin oración y sin vivir en gracia es imposible que de ahí salga nada bueno. Recordemos lo que decía también san Ignacio: «rezad como si todo dependiese de Dios, y esfuérzate como si lo fuera de ti. n los santos»; o el comportamiento de todos los santos cuando tenían que tomar algún camino o decisión importante, que pasaban horas o noches enteras rezando; el primero el Maestro, Jesús, que así lo hizo en momentos relevantes, como en la elección de los apóstoles, al empezar sus vida pública o al entrenarse en el Huerto de los Olivos con la Pasión.
En fin, que el tiempo se acaba, y que, aunque el Vaticano, «por no hacer sangre», por no provocar un enfrentamiento y tener paciencia, dada la experiencia histórica justamente con la Iglesia alemana, tendrá que tomar una decisión que ponga las cosas en su sitio, aunque resulte doloroso y traumático. Ya veremos en 2023 que sucede.
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