![]() Así comienzan las primeras líneas de la Palabra del Dios: «Y Dios creó al hombre a su imagen; lo creó a imagen de Dios, los creó varón y mujer (Gén 1,27).
Se hace urgente tratar a fondo el asunto de la ideología de género. Pues se está «estamos frente a una verdadera y propia emergencia educativa, en particular por lo que concierne a los temas de afectividad y sexualidad”, dice el Vaticano. El Vaticano se pronunció sobre el tema en la escuela con un documento de la Congregación para la Educación Católica titulado “Varón y mujer los creó. Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación” (Lo puede ver y descargar: http://www.educatio.va/content/dam/cec/Documenti/19_0998_SPAGNOLO.pdf) Animamos a leerlo, pero nosotros vamos a realizar algunas reflexiones al margen. Este tema ha irrumpido en estos últimos años con un protagonismo extraordinario, casi avasallador. Cada vez está más presente en las calles, en internet, en los medios de comunicación, en los espectáculos, en las películas y series, en las escuelas, etc. Se corre el riesgo que por motivo, loable, de que no se discrimine, se respete, etc. a personas con inclinaciones distintas a las comunes (varón-mujer), se lleve el asunto a un enaltecimiento, promoción, etc. (con tintes proselitistas). Las redes sociales y la enseñanza sobre la transexualidad en las escuelas pueden estar influyendo en los niños para que se planteen cambiar de sexo. En Inglaterra, por ejemplo, sorprende el número de menores que los médicos británicos remiten a especialistas para que se sometan a cambio de sexo ha registrado una fuerte subida en los últimos años. El aumento de casos se ha dado en ambos sexos, pero en el femenino es desproporcionado. El número de niñas que se someten a tratamiento para cambio de sexo se ha multiplicado por 45 en 8 años. Los chicos que comienzan un tratamiento de transexualidad en Gran Bretaña han pasado de 57 en 2009-2010 a 713 en 2017-2018; las niñas, de 40 a 1.806 en el mismo periodo: o sea, se han multiplicado por 45 en 8 años. El último año fueron unos 800 los preadolescentes, de 10 años o poco más, que recibieron fármacos para evitar el comienzo de la pubertad. Hubo incluso 45 que empezaron el proceso con 6 años o menos, aunque a estos no se les administran hormonas.
Surgen preguntas: ¿Se está promoviendo un adoctrinamiento en la ideología de género con ese intento de introducirlo en las escuelas…? ¿Las escuelas no estarán con sus programas sobre aceptación de la transexualidad, “sembrando confusión” en las mentes infantiles y no les estarán incitando aun a los niños más pequeños a cuestionarse si realmente son chico o chica? ¿Las facilidades para el cambio de sexo a los niños con demasiada ligereza, sin entender realmente a qué responden tales deseos ni saber qué consecuencias tendrá?
Cuestiones estas no que no puede dejar a la duda ni cometer errores, pues las consecuencias pueden ser tremendas. Pero les queremos, respetamos y les tenemos en igual consideración que como a todo hijos de Dios, imagen y semejanza suya. Y seguramente hasta más, pues el Señor nos manifestó como voluntad suya el amar a los miembros más débiles, pobres, humillados, escarnecidos, sufrientes, etc., con preferencia a los demás. Para quieren vivir según el credo cristiano, ha de tener presente que: todo aquel que vive en pareja (heterosexual o no) y tienen relaciones íntimas sin la bendición sacramental viven en pecado. Esta situación obtura, bloquea, la acción santificadora del Espíritu Santo. Y esto es grave, pues coarta la vocación más importante, única, del creyente: la de ser santos: «de acuerdo con lo que está escrito: Sean santos, porque yo soy santo» (1Pe 1,16), de Aquel a cuya imagen y semejanza hemos sido creados (Cf. Gén 1,16).
|
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

