De la pandemia al panestatalismo

Se venía venir: los estados están acaparando todo…

«El Estado será no solo el último prestamista, será el primer empleador, consumidor y el primer propietario«, dice Josep Borrell, el Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores, cuya misión actual es coordinar desde la UE la respuesta a escala global de la pandemia. Y también ha dicho que  pide «soluciones innovadoras para una situación extraordinaria«. ¿Qué habrá querido decir exactamente? Nos tememos lo peor: un apretar las tuercas para conseguir poder y más poder a costa de arrebatar parcelas de libertad a la personas.

Los Estados están aprovechando los estados de alarma para, descontrolados y con las manos libres, hacer lo que quieran. La gobernanza se ha convertido en una seudodictadura: el parlamento cerrado, la oposición confinada, los medios de comunicación apesebrados, los jueces ideologizados, las organizaciones subvencionadas, las instituciones y empresas desaparecidas y achantadas, los ciudadanos entre adormecidos y atemorizados y de palmeros desde balcones y terrazas a las 8:00 de la tarde, y por lo general, todos escurridos de conciencia o sin ella, cual zombis. En el conclusión, al cobijo de los estados de alarma decretados -que son prácticamente de excepción, donde se puede invadir la vida de la gente hasta lo insospechado y sus negocios hasta arrebatárselos- por los gobiernos se están perpetrado golpes de Estados.

El gigantismo de los Estados acaparando poder y más poder resulta pasmoso y hartamente preocupante. Todo el mundo, la ciudadanía y empresas, van a acabar dependiendo para su supervivencia absolutamente de lo Estados, que lo interviene, lo controlan todo, lo fiscalizan todo, y hasta el dinero, si llega el caso, lo fabricarán a costa de una inflación que repercutirá sobre los ciudadanos y negocios. De modo que, efectivamente, acabaran siendo los primer empleadores, consumidores y el primeros propietarios, e incluso, nacionalizando o confiscando lo que haga falta, -ya se sabe- por interés público o general.  La sanidad y la seguridad, entre otras, son poderosas razones, que bien esgrimidas -por medios de comunicación afines, y todos lo van siendo- no habrá nadie que se resista…

Cuando esto se encadene en todo el mundo, al igual que el virus infeccioso recorre sus calles y ciudades, saltando fronteras y universalizándose, los estatalismos serán la forma sistemática de gobernarse los Estados, hasta llegar a un Estado global, con su único gobierno y único presidente.

(En fin, y para añadir más dramatismo: cuando esto ocurra o esté para consolidarse, aparecerá la figura del Impío profetizado).

ACTUALIDAD CATÓLICA

 


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.