
De todo los odios que pululan como meteoritos por el espacio tierra buscando contra quien impactar, el único al que nadie presta atención -y que incluso parece consentido y hasta bien visto- es el que se ejerce contra lo cristiano.
Pensabamos que eso de quemar iglesias era cosa de talibanes e islamistas fundamentalistas, o de otros tiempos de revoluciones o bálicos puntuales, como en los regímenes comunistas o en España en 1936 en cuya guerra civil los furibundos milicianos dejaron para uso y abuso de sus herederos progres el grito de «arderéis como en el 36» o la pintada «la iglesia que mejor ilumina es la que arde». Pero…
Pero no, no es una cosa de otros tiempos; esto de prender fuego a iglesias, a bello y antíquisimos templos, es una tristisima realidad hoy día y en nuestras ciudades del Occidente «civilizado». Estos son algunos casos: hace unos meses fueron iglesias de Chile las que ardieron, después las ha habido en Canadá, y en Estados Unidos, donde desde mayo de este año, al menos 95 iglesias han sido destrozadas o quemadas (pueden informarse ampliamente los artículos: «Por supuesto que las iglesias están ardiendo» y «Los obispos de EEUU sí llevan la cuenta de ataques a iglesias: su informe localiza 95 casos en 2020«). Y el caso más reciente es el de Francia: «Dos incendios en cuatro días en una misma iglesia en Francia«; La iglesia de Saint-Loup-Hors, cerca de la ciudad de Bayeux, fue víctima de dos incendios en un periodo de tan solo 4 días; es un edificio del siglo XII y clasificado como patrimonio histórico.
Concluimos con estas líneas finales del primer artículo, que vienen a poner el dedo en la llaga de a qué obedece todo esto, una desgraciada realidad -la de la cristianofobia- que tiene visos de ir en aumento:
«Ya se puede ver la narrativa que se está construyendo de que la doctrina católica es odiosa. ¿Cuánto tiempo pasará hasta que la percepción pública cambie a un punto en el que el exterminio de los católicos fieles y de la Iglesia católica esté justificado como un medio para eliminar el odio?»
Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
