Conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI.

«Seréis odiados por todos a causa de mi nombre» (Mt 10,22a), dijo Jesucristo.

Este domingo día de la Santa Cruz, se celebró la Conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI.  

Antes de nada, hacer un breve comentario sobre cómo están de concienciados algunos pastores y su grey. En la misa a la que asistí el sacerdote en la homilía ni  en ningún momento mencionó la palabra martirio ni hizo referencia a ser testigos de la fe y a lo que esto supone en cuanto seguidores de Jesucristo; tampoco en las preces se hizo ninguna petición sobre los mártires y perseguidos; y motivos los hay: constantemente se están dando casos, tanto de profanaciones como de atentados contra las vidas de cristianos. «Ha aumentado la persecución de los cristianos -dice el Papa- en algunas partes del mundo». Estos son unos de tantos casos y frecuentes, prácticamente a diario, que nos sirven como ejemplo, los más recientes:

La esposa de Charlie Kirk habla con entereza: «Junto a Jesús, lleva la corona gloriosa de un mártir». 13.09.2025 | Erika Kirk (Con una impresionante entereza, rota en ocasiones por la voz quebrada y el llanto y en otras por alguna sonrisa o broma (como su ánimo a los Oregon Ducks, el equipo de fútbol del que Charlie era seguidor), Erika lanzó un mensaje de esperanza cristiana y de compromiso en la continuidad de la obra de su esposo, La joven, católica, graduada en Ciencias Políticas con un máster en Jurisprudencia, fundadora de una organización solidaria y de una línea de moda, fue Miss Arizona, se casó con Charlie en 2021 y tienen dos hijos. Erika apareció junto a la silla donde se sentaba su marido para su podcast -que tocó emocionada en alguna ocasión- y tras un estrado donde, junto a una foto de su marido, se leía la frase: «Que Charlie sea recibido en los brazos misericordiosos de Dios, nuestro Salvador que nos ama«.

ÁFRICA/BENÍN – Ataque yihadista en un pueblo fronterizo con Nigeria. El obispo de N’Dali: “Son una amenaza constante para nuestras actividades pastorales”. (Agencia Fides 11/9/2025). «Los yihadistas asaltaron la comisaría, saquearon casas, robaron motos y coches, y luego huyeron llevándose consigo al menos a seis civiles», informa a la Agencia Fides Mons. Martin Adjou Moumouni, obispo de N’Dali, en cuya diócesis se encuentra la aldea de Kalalé, atacada el pasado 10 de septiembre, al amanecer por un grupo armado procedente de la vecina Nigeria.

ÁFRICA/CAMERÚN – Yihadistas de Boko Haram atacan varias aldeas y destrozan una parroquia., 8 septiembre 2025. Yaundé (Agencia Fides) – Al menos cuatro personas han muerto y varias han resultado heridas en un ataque perpetrado por yihadistas de Boko Haram en la noche del 6 al 7 de septiembre en las aldeas de Ouzal, Mandoussa y Modoko, en la división de Mayo-Tsanaga, región del Extremo Norte de Camerún.

Cristiano en silla de ruedas asesinado mientras transmitía su fe en Francia. Un cristiano iraquí de 45 años que huyó de su país natal para escapar de la persecución islamista fue asesinado a puñaladas en Lyon, al sur de Francia, la noche del 10 de septiembre.

La izquierda radical está librando una batalla existencial contra el cristianismo en Estados Unidos. Las iglesias estadounidenses han enfrentado más de 1380 actos de hostilidad desde 2018, sin contar el tiroteo en la Iglesia Católica de la Anunciación perpetrado por un radical «transgénero». El momento del silencio ha quedado atrás.

Un promedio de 32 personas al día son asesinadas en Nigeria por el único motivo de ser cristianas. Un informe de la Sociedad Internacional para las Libertades Civiles y el Estado de Derecho, Intersociety, de inspiración católica, afirma que al menos 7.087 cristianos fueron masacrados en toda Nigeria en los primeros 220 días de 2025, un promedio diario de 32 cristianos asesinados por día. El informe publicado el 10 de agosto también dice que otras 7.899 personas fueron secuestradas por ser cristianas. Según Emeka Umeagbalasi, director de Intersociety, los asesinatos y secuestros son impulsados por unos 22 grupos yihadistas que han establecido su hogar en la nación de África Occidental.

Yihadistas asesinan a más de 80 cristianos en el Congo en los últimos días. Entre el 9 y el 16 de agosto, al menos 82 cristianos han muerto en los últimos días en la región congoleña de Kivu Norte en ataques atribuidos a las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF), vinculadas al Estado Islámico. Los hechos se produjeron en las provincias de Beni, Lubero y en la aldea de Bapere, e incluyeron secuestros y saqueos.

El estado de Uttarakhand en India planea castigar las conversiones religiosas con cadena perpetua. 16/08/25 (KathPress/InfoCatólica) En la India, continúa aumentando la presión sobre las religiones no hindúes. El estado norindio de Uttarakhand tiene previsto aprobar una ley contra el cambio de religión que contempla penas de hasta cadena perpetua,

No solo Canadá o Francia: el año pasado atacaron cerca de 400 lugares de culto cristianos en EE.UU. (13/08/2025 Gaudium Press) De acuerdo a un reporte del Family Research Council, 383 lugares de culto cristiano sufrieron 415 ataques en el 2024. Los ataques varían entre actos vandálicos, de pirómanos, y otros peores. Se piensa que muchos de ellos son aún ecos fanáticos pro-aborto, tras la caída del fallo Roe vs. Wade, pero evidentemente no todos.

Tres seminaristas secuestrados y un guardia asesinado en Nigeria. 15 julio, 2025.  La Iglesia católica en Nigeria vuelve a ser golpeada por la violencia. En la noche del 10 de julio, tres seminaristas fueron secuestrados y un guardia de seguridad asesinado durante un ataque armado en el Seminario Menor Inmaculada Concepción, ubicado en la Diócesis de Auchi, estado de Edo. Este nuevo acto de persecución religiosa pone de manifiesto la grave inseguridad que sufre el país desde el inicio de la insurgencia de Boko Haram en 2009.

Terrorista del Estado Islámico asesina a 25 fieles durante una Misa en Damasco. Un ataque terrorista del Estado Islámico en una iglesia de Damasco, la capital de Siria, ha dejado un total de 25 víctimas y más de 60 heridos. En la noche del domingo 22 de junio, un terrorista del Estado Islámico (ISIS) ingresó en la iglesia ortodoxa de San Elías, en Dweil’a, a las afueras de Damasco, y abrió fuego contra los fieles que asistían a la Misa en la Solemnidad del Corpus Christi.

Más de 1.600 cristianos han sido asesinados por su fe entre los años 2000 y 2025. Una comisión especial, promovida por el Vaticano, ha recopilado testimonios y datos verificados sobre mártires contemporáneos. La mayoría de las víctimas proceden de África, Asia y América.

Desde que Cristo fue elevado sobre la Cruz y exaltado en ella, a su imagen y semejanza, durante estos dos milenios no ha dejado de sucederse  un continuo martirio de cristianos.  Y en los tiempos actuales no iba a ser menos, sino más: hoy, como nunca, el martirio de vidas y de cosas acaece en una sucesión incontenible y por todas partes, desde el Occidente más civilizado hasta los rincones más lejanos del planeta. Desde los tranquilos suburbios de Estados Unidos hasta las controvertidas calles de Jerusalén y las catedrales de Europa, está surgiendo un patrón preocupante: los ataques contra las comunidades cristianas y sus espacios sagrados no solo están en aumento, sino que en algunos lugares se multiplican a un ritmo alarmante.

Seguramente en siglos pretéritos hubiera quien pensara que con el evolucionar —con la Ilustración, con la alfabetización, con el acceso a la  cultura, con la información, con la ciencia y tecnologia, etc.— el mundo se civilizaría y esta persecución cruenta de la religión especialmente la cristiana iba a acabar; pero no, ha sido una ensoñación. Hoy como nunca los ataques a cuanto pueda sospecharse tener forma de cruz, son peores, más en número y más extendidos por todo el mundo. La cristianofobia es un hecho cuya causa no obedece ignorancia o falta de cultura, no, se debe a que todo lo que supone odio a todo lo que tenga que ver con Cristo, tiene el marchamo de ser obra por influencia del Maligno. Detrás de todo esta maldad violenta -de obra, palabra y deseo- se haya Satanás y sus secuaces o espíritus inmundos. Lo cual en este mudo no tiene remedio.

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El Papa León XIV aseguró este domingo 14 de septiembre, en la fiesta de la Exaltación de la Cruz, que aunque los mártires “fueron asesinados en el cuerpo, nadie podrá apagar su voz ni borrar el amor que donaron”.

Así lo dijo al presidir durante la tarde la Conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI en la Basílica de San Pablo Extramuros, en Roma, un encuentro ecuménico que reunió también a representantes de Iglesias Ortodoxas, Iglesias Orientales, diversas comunidades cristianas, así como instituciones ecuménicas y autoridades de dicasterios del Vaticano.

Hermanos y hermanas:

«Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo» (Ga 6,14). Las palabras del apóstol Pablo, junto a cuya tumba estamos reunidos, nos introducen en la conmemoración de los mártires y testigos de la fe del siglo XXI, en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

A los pies de la cruz de Cristo, nuestra salvación, descrita como la “esperanza de los cristianos” y la “gloria de los mártires” (cf. Vísperas de la Liturgia bizantina en la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz), saludo a los representantes de las Iglesias Ortodoxas, de las Antiguas Iglesias Orientales, de las Comuniones cristianas y de las Organizaciones ecuménicas, a quienes agradezco haber aceptado mi invitación a esta celebración. A todos ustedes aquí presentes les dirijo mi abrazo de paz.

Estamos convencidos de que el martyria hasta la muerte es «la comunión más auténtica que existe con Cristo, que derrama su sangre y, en este sacrificio, acerca a quienes un tiempo estaban lejanos (cf. Ef 2,13)» (Cart. enc. Ut unum sint, 84). Aún hoy podemos afirmar con Juan Pablo II que, allí donde el odio parecía impregnar cada aspecto de la vida, estos audaces servidores del Evangelio y mártires de la fe demostraron evidentemente que «el amor es más fuerte que la muerte» (Conmemoración Ecuménica de los Testigos de la fe del siglo XX, 7 mayo 2000).

Recordamos a estos hermanos y hermanas nuestros con la mirada dirigida al Crucificado. Con su cruz Jesús nos ha manifestado el verdadero rostro de Dios, su infinita compasión por la humanidad; cargó sobre sí el odio y la violencia del mundo, para compartir la suerte de todos los que son humillados y oprimidos: «Él soportaba nuestros sufrimientos y cargaba con nuestras dolencias» (Is 53,4).

Muchos hermanos y hermanas, también hoy, a causa de su testimonio de fe en situaciones difíciles y contextos hostiles, cargan con la misma cruz del Señor. Al igual que Él son perseguidos, condenados, asesinados. De ellos dice Jesús: «Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí» (Mt 5,10-11). Son mujeres y hombres, religiosas y religiosos, laicos y sacerdotes, que pagan con la vida la fidelidad al Evangelio, el compromiso con la justicia, la lucha por la libertad religiosa allí donde todavía es transgredida, la solidaridad con los más pobres. Según los criterios del mundo han sido “derrotados”. En realidad, como nos dice el libro de la Sabiduría: «A los ojos de los hombres, ellos fueron castigados, pero su esperanza estaba colmada de inmortalidad» (Sb 3,4).

Hermanos y hermanas, a lo largo del Año jubilar, celebramos la esperanza de estos valientes testigos de la fe. Es una esperanza llena de inmortalidad, porque su martirio sigue difundiendo el Evangelio en un mundo marcado por el odio, la violencia y la guerra; es una esperanza llena de inmortalidad, porque, aunque fueron asesinados en el cuerpo, nadie podrá apagar su voz ni borrar el amor que donaron; es una esperanza llena de inmortalidad, porque su testimonio permanece como profecía de la victoria del bien sobre el mal.

Sí, la suya es una esperanza desarmada. Han testimoniado la fe sin usar jamás las armas de la fuerza ni de la violencia, sino abrazando la débil y mansa fuerza del Evangelio, según las palabras del apóstol Pablo: «Más bien, me gloriaré de todo corazón en mi debilidad, para que resida en mí el poder de Cristo. […] Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte» (2 Co 12,9-10).

Pienso en la fuerza evangélica de la Hermana Dorothy Stang, comprometida con los “sin tierra” en la Amazonía. A quienes se disponían a matarla y le pedían un arma, ella les mostró la Biblia respondiendo: “He aquí mi única arma”. Pienso en el Padre Ragheed Ganni, sacerdote caldeo de Mosul en Irak, que renunció a combatir para testimoniar cómo se comporta un verdadero cristiano. Pienso en el hermano Francis Tofi, anglicano y miembro de la Melanesian Brotherood, que dio la vida por la paz en las Islas Salomón. Los ejemplos serían muchos, porque lamentablemente, a pesar del fin de las grandes dictaduras del siglo XX, todavía hoy no ha terminado la persecución de los cristianos, es más, en algunas partes del mundo ha aumentado.

Estos audaces servidores del Evangelio y mártires de la fe, «son como un gran cuadro de la humanidad cristiana […]. Un mural del Evangelio de las Bienaventuranzas, vivido hasta el derramamiento de la sangre» (S. Juan Pablo II, Conmemoración Ecuménica de los Testigos de la fe del siglo XX, 7 mayo 2000).

Queridos hermanos y hermanas, no podemos, no queremos olvidar. Queremos recordar. Lo hacemos seguros de que, como en los primeros siglos, también en el tercer milenio la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos (cf. Tertuliano, Apol. 50, 13). Queremos preservar la memoria junto a nuestros hermanos y hermanas de las demás Iglesias y Comuniones cristianas. Deseo, por tanto, reafirmar el compromiso de la Iglesia Católica de custodiar la memoria de los testigos de la fe de todas las tradiciones cristianas. La Comisión para los Nuevos Mártires, en el Dicasterio para las Causas de los Santos, cumple esta tarea, colaborando con el Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos.

Como reconocíamos durante el reciente Sínodo, el ecumenismo de la sangre une a los «cristianos de distintas tradiciones que juntos dan su vida por la fe en Jesucristo. El testimonio de su martirio es más elocuente que cualquier palabra: la unidad viene de la Cruz del Señor» (XVI Asamblea sinodal, Documento final, n.23). ¡Que la sangre de tantos testigos adelante el feliz día en el que beberemos del mismo cáliz de salvación!

Queridos amigos, un niño pakistaní, Abish Masih, asesinado en un atentado contra la Iglesia católica, había escrito en su cuaderno: «Making the world a better place», «Hacer del mundo un lugar mejor». Que el sueño de este niño nos impulse a testimoniar con valentía nuestra fe, para ser juntos levadura de una humanidad pacífica y fraterna.

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