Así no hay quien evangelice

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Si la Iglesia se calla ante las barbaridades y el desprestigio que de forma reitera y por sistema se ofrece en los medios, luego que se lamente de la ineficacia de la evangelización…

La ignorancia de la doctrina y de la nueva noticia del Evangelio es de dimensiones colosales y cada vez más. Si a esto se añade que lo que poco que se sabe es producto de los medios de comunicación que dan una imagen sesgada, malintencionada, irracional y preserva de los representes (clero y creyentes) de la fe cristiana. La idea que la gente en general tiene de la Iglesia -al margen de Cáritas- es lamentable, y que por mucho de diga -que pretenda predicar o evangelizar- la semilla caerá en terreno inapropiado, claro.

La Iglesia debe defender su verdad, por todos los medios, sin concesiones, sin dejar espacios y terreno desde donde los enemigos -anticristos de turno- traten de minar la verdad y el crédito de la Palabra de Dios.

¿Qué eficacia se puede tener ante un apabullamiento de medios de comunicación (incluyendo cine, series, internet, además de prensa y noticiarios de televisiones y radio) que vomitan continuamente las noticias negativas o falsas noticias que emborronan la fama y el prestigio de la Iglesia…, dejándola inservible para la trasmisión de cualquier mensaje? Tan solo un botón de muestra; usted, sacerdote o cristiano de a pie puede desgastarse en anunciar la Buena Nueva a base de buenos razonamientos, de conducta ejemplar,  etc., y por todos los medios, que llega una serie de televisión (pongamos «El secreto de Puente Viejo»), donde el cura párroco y la beata de  pueblo, las dos personas se suponen debían ser ejemplo de santidad, de bondad, de desvivirse por los demás, etc., (tal y como manda la caridad de la fe que profesan), pues nada, son las dos figuras de la serie y de todo el pueblo peores y lo nunca visto, dejando a lo que representan -su credo cristiano- por los suelos. Me dirán que es una ficción, una película, una novela, etc., pero algo queda, algo se va instalando en el inconsciente de quien ve esa basura, y se extiende una antipatía contra esos personajes y lo que representan que nada bueno hacen para la buena imagen de la Iglesia. Y por lo tanto, ¡vaya usted a esa sociedad -tan trabajada en ese sentido, de aversión…- a decirla nada, a comunicarla tal verdad, por muy verdad y eterna que sea.

Algo se debería hacer en este campo. Y no permanecer callados, soportando, como no lo haría ningún colectivo o institución al que se le tratará tan pésimamente. Hay que darse un poco a respetar, si no, todo este anticristianismo consentido irá a más, y la evangelización será imposible.

O nos espabilamos o vamos listos.

 

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