Ante la ofensa, perdón; ante el odio, amorEstas son señas de identidad del alma cristiana. El martirio es algo que ha acompañando a los cristianos desde sus orígenes. Su fundador murió en una cruz. Y el perdón le acompaña: «perdónales porque no saben lo que hacen», dice un Dios que es Amor.
Aunque muchos esgriman, para autojustificarse…, que si las religiones han sido las que más guerras y muertes han causado a lo largo de la historia. No es creíble tal cosa: tan sólo en el siglo XX, donde se han dado más muertos que en toda la historia de la humanidad, por dos guerras mundiales, por el comunismo, por el nazismo, por los nacionalismos, etc., dando como resultado a cientos de millones; ninguno de ellos ha provenido por causas religiosas, sino por ideologías, políticas, codicia, dinero, propiedades, territorios, etc. Es más, ha habido muchísimos muertos por su fe, cristianos; que han acompañando su martirio con el perdón. Muestra de esto son estos mártires, muertos a manos de quien son instrumentalizados por pseudorreligiones, herejías, sectas e interpretaciones tergiversadas e interesadas, malformaciones y desvíos o engaños satánicos, utilizados para perseguir y exterminar a la religión más verdadera, la cristiana. Ante el decreto del papa Francisco de beatificación de los monjes de Tibhirine, el arzobispo de Argel ha manifestado: “Queremos que esta beatificación sea un signo de perdón y paz para todos” Estas son las hermosas palabras Mons. Paul Desfarges, Arzobispo de Argel, recogidas por la agencia Fides: “En nuestro comunicado hemos querido resaltar que no podemos pensar en nuestros mártires sin recordar a los cientos de miles de argelinos y argelinas que han fallecido por permanecer fieles a su fe en Dios y su conciencia. Pienso en particular, en los 99 imanes asesinados por haberse negado a justificar la violencia y en muchos periodistas, profesores y científicos que se han opuesto a los grupos yihadistas, por no hablar de los padres y madres que han desobedecido la imposición de estos grupos de no mandar a sus hijos a la escuela. No debemos olvidar que todo un pueblo ha sido envuelto por una espiral de violencia alimentada por una ideología mortal que desfigura el Islam. Deseamos que con esta beatificación sea un signo de perdón y de paz para todos, porque se trata de hombres y mujeres de paz y perdón que han dado su vida por todos”. “Mons. Claverie y los otros mártires nos muestran el camino de la existencia pacífica entre cristianos y musulmanes, porque vivían en el diálogo de la vida cotidiana con los vecinos musulmanes y sus familias. Un diálogo de servicio, amistad y apertura hacia el otro”. “Este es el significado de esta beatificación: destacar que la convivencia y el diálogo entre cristianos y musulmanes es un enriquecimiento mutuo para crecer en humanidad y hermandad por la paz que el mundo tanto necesita”,
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