Venezuela, la brutalidad comunista

Hace tres años, en el trascurso del 2019, escribimos un par de artículos sobre este país. Los artículos que puede leer cliclenado sobre sus títulos: «Venezuela lo tiene crudo« y  «Venezuela, el drama está servido«, trataban de la realidad tremenda que vivía ese país ¡tan querido! y que sigue viviendo —y aún peor, pues las circunstancias se ha agravado, como la herida y al igual que la irreversibilidad de situación para que no se ve en final próximo y ni siquiera a medio plazo—.  En esto último cabe anotar las palabras de hace un par de días del mandatario Nicolás Maduro que manifestaba su pretensión estar hasta el 2030 (¡qué largo me lo fiáis! Dios no lo permita) para consumar la «revolución bolivariana irreversible», y luego los que les continúen, y claro, de su cuerda. O sea que la situación de dolorosísima y desbastadora en todos los sentidos se puede prolongar «eternamente» (solo hay que fijarse en Cuba).

De lo que está sucediendo hemos dicho y oído muchas cosas tristes y lamentabilísimas fruto de la maldad, del pensamiento comunista y de la codicia humana (o deshumana), que no reparan en crear dolor y más dolor, y ruina y más ruina. Y para lo que no se ve más solución que la que puede proporcionar el Cielo, una intervención divina que milagrosamente cambie las cosas, las mentes y los corazones. Ambos artículos anteriores los terminábamos pidiendo rasar por Venezuela; a ello apelamos ahora nuevamente.

Más o menos, en este sentido se ha manifestado la Iglesia Venezolana —¡tan valiente y en su sitio!—, a través Carta Pastoral que emitieron los obispos después de asamblea plenaria de hace unos días.  Ante una situación terrible, de desmantelación del país, del trágico éxodo de venezolanos y de la pobreza y miseria que puede tonarse sin esperanza, los obispos apelan a Cristo. Así se titula la Carta pastoral post asamblea: “Que tu gran amor, Señor, nos acompañe, tal como lo esperamos de ti”.

“Es un pecado que clama al cielo querer mantener a toda costa el poder y pretender prolongar el fracaso e ineficiencia de estas últimas décadas: ¡Es moralmente inaceptable!”, leía el Arzobispo de Cumaná, Mons. Jesús González de Zárate, quien es también presidente de la conferencia episcopal.

 

Les animamos a que escuchen la entrevista que en «esRadio» Federico Jiménez Losantos ha realizado a la aboga-activista de los derechos humanos Tamara Sujú, en el día de hoy 21-01-2022. Realmente impresiona.

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