Carla Villalonga no deja indiferente a nadie. A sus 31 años y desde hace cuatro, es novicia de Memores Domini, fundada por Luigi Giussani. Este una laica consagrada dentro de Comunión y Liberación, dedicado especialmente al mundo del trabajo y a la entrega total al Señor.
El compromiso es algo raro hoy, por lo que una joven decida consagrarse llama poderosamente la atención. A las preguntas de una entrevista en VICE, Carla responde con sencillez y sinceridad. Demuestra que en esta sociedad posmoderna aún hay jóvenes que hacen caso a la llamada de Dios. El mismo periodista, que se define como ateo, dice ver en ella «un ser de luz». Se sorprende y alegra de poder formular las preguntas que siempre había querido hacer a una novicia. Reproducimos la entrevista íntegra por su interés: – Estamos en 2018 y solo el 3,4 por ciento de los jóvenes entre 18 y 24 años es católico practicante. ¿Cómo has llegado a ser novicia de los Memores Domini a tus 31 años? »Esto me llevó a tener una fe muy personal, una relación con Dios, pero sin participar en parroquias ni grupos, aunque sí que iba a misa cada domingo. »Solía volver de madrugada porque no podía soportar el vacío de salir de casa y volver sin haber encontrado respuestas. Tenía un grito dentro de mí que me angustiaba muchísimo. -¿Y dónde tuviste la llamada? »Me entraron muchas ganas de llorar. Cuando volví a Madrid, en el bautizo de una prima, me pasó lo mismo: “Aquí está la verdad de la vida”. Me enfadé muchísimo porque de repente me di cuenta de que necesitaba a Dios para vivir. -¿Ahí supiste que querías consagrar tu vida a Dios o hubo algún otro detonante más? »Decidí estar presente delante de ella en vez de quejarme y entonces me miró con una mirada que me atravesó por completo. Nunca nadie me había mirado así; era como un imán, y sentía que sabía todo sobre mí. No lo entendía, pero no me importaba. Al llegar a casa escribí en mi blog, refiriéndome a mí misma, en tercera persona: “Sí, ahora era ella”. Por fin yo era yo misma. »En ese momento Carmen, la señora italiana, tomó la palabra sin saber que yo estaba allí. ¡Empezó a hablar de cómo había sentido mi mirada! Comprendí todo cuando ella dijo: “¿Qué otra cosa puede ser lo que pasó entre nosotras si no Cristo presente?”. Ahí entendí que me quedaría en ese lugar para siempre. También me enteré de que ella era Memor Domini. »Yo he conocido la verdad, aunque no la poseo. Ahora siento a Dios a través de las personas. No lo he visto, pero sí lo he sentido. Ahora lo siento y sé que es Él. La manera en la que se relaciona contigo se vuelve familiar. Dices: “Vale, esto has sido Tú; aunque no te veo, has sido Tú”. »Por un lado, estamos llamados a ser imagen de Dios, que es “el eterno trabajador”. Por otro, decía que es el mejor lugar donde podemos estar porque hoy en día es fácil asfixiarnos por idolatrar el trabajo y medirnos unos a otros solo en función del éxito laboral. Por eso conocer personas que viven la memoria de Cristo en el trabajo es algo que sirve a todos en medio de un mundo en el que Dios no tiene cabida. »Pienso que para que se regenere nuestra sociedad cada uno debe escuchar más su propio corazón, que es nuestro mejor aliado. Tenemos que ayudarnos unos a otros a ir al fondo de nuestra tristeza, de nuestra alegría, de nuestro dolor, de nuestro entusiasmo. Sólo así empezaremos a vivir sin un miedo de fondo que nos paraliza, y sólo así habrá referentes que duren. »Tiene sentido que fueran hombres porque están llamados a vivir como Jesús, y Jesús es un hombre, no una mujer. Está bien así. Yo, personalmente, no me siento menos por no ser sacerdote porque sé que Dios te llama donde Él te va a hacer feliz y vas a dar un mayor testimonio al mundo. No me preocupa.
Fuente: https://www.religionenlibertad.com/una-joven-consagrada-responde-con-sencillez-naturalidad-las-preguntas-que-64299.htm |
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