Tener conciencia: honestidad

Sto. Tomás Moro

Quedarse solo por respeto a la propia conciencia es algo elevado.

  

*****

         Santo Tomás Moro codeándose diariamente con reyes, ministros, embajadores, cardenales, obispos, hombres de ciencias y de letras, Moro tuvo que sufrir y enfrentar muchas situaciones en las que la conciencia indicaba no entrar en componendas o consentir sin dar importancia a lo que realmente puede suceder.

           El entonces Canciller, cardenal Wolsey que tenía una desmedida codicia de cargos y prebendas, sometió una vez al Consejo Real un proyecto en el que estaba particularmente interesado, y lo apoyó con entusiasmo, arrastrando tras de sí el voto favorable de los Consejeros.

           Nadie se atrevió a levantar objeciones hasta que le tocó el turno a Moro. El abogado, con el aplomo de costumbre, sopesó los pro y los contra provocando dudas y vacilaciones en los Consejeros, que resolvieron aplazar la deliberación para otra oportunidad.

          El cardenal, al ver caer sus planes, se enfureció y lo apostrofó con vehemencia:

          —¿No te avergüenza, Moro, de disentir contra tanta gente noble y sabia, siendo el último de todos en dignidad y rango? ¡Bien se ve claro que es Ud. un Consejero estúpido e idiota!

           Moro sintió arder la sangre, pero no le hizo el juego de la injuria, sino que contestó rápidamente:

           —¡Demos gracias A Dios de que en el Consejo no haya más que un solo idiota.

*****

 

A cualquier reproche siempre se puede buscar una respuesta rocosa, es decir de humor, sin acritud, sin replica vengativa.

Las cosas importantes y hasta graves humanas son relativas miradas desde la perspectiva de la fe.

 

ACTUALIDAD CATÓLICA