«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros» (Jn 6, 53). Ante la Eucaristía uno presiente —y así lo es— que se lo juega todo. Es como la raya que separa la luz de la sombra. La decisión que tomemos ante ella, nos hará caer de un lado o de otro: de la vida o de la muerte. Ante ella se dilucida nuestro destino. Se requiere la inocencia de un niño o la fe de un santo. Seguir leyendo «Eucaristía, presencia real y alimento de vida eterna» |

