- Viviendo en la presencia de Dios, sintiendo su intima amistad, en dialogo comunicativo… la vida adquiere una tonalidad alegre y feliz.
- Dios derrama su gracia. Cuando lleguen las musas que te encuentren trabajando. Cabe decir: cuando Dios derrame su gracia que nos encuentre receptivos, dispuestos… Es decir, que el ser humano tiene que poner de su parte, aunque tan solo sea nuestra humilde pequeñez.
- El lugar del creyente, la «oposición ruidosa». Hay situaciones en la vida de la Iglesia en las cuales el único sitio donde un creyente puede estar es en la oposición ruidosa», es decir, en un activismo o compromiso con obras concretas, como hacen los provida.
- Cuando la doctrina depende de la mano alzada, es decir de la mayoría de las opiniones o voluntades de los miembros en un momento, que se constituye en criterio de la verdad. Lo cual es insostenible, por la temporalidad y la subjetividad la susceptible manipulación, etc. La «mayoría» como único criterio legitimador… no es teológico.
- Ante la persecución o exclusión del cristianismo, es de derecho a la protesta o activismo de la queja. Este es el testimonio de hoy día, que se vea lo que anunciamos, una manera de evangelizar… Testimonio que tiene la connotación de martirio y testamento.
- Cuando uno mira a los demás, hay que suspender el juicio y no fijarse en lo negativo. ¿Por qué? Porque Dios le ama así, a pesar de sus defectos, y tu no eres más que Dios para sacarlos a relucir. Habría otra razón, y es que Dios la voluntad de Dios -que es el que sabe- quiere que sea así.
- La mirada sobre sí mismo casi debería no existir y si ocurre es para ver lo que negativo, como las omisiones y defectos, que nos ha de humillar. No es para autoflagelarnos y subestímanos, no; pues es Dios quien lleva la contabilidad del valor nuestro; para Él somos muy valiosos, al margen del balance contable. Dejémoslo, pues, en sus manos.
- La atención, la mirada ha en estar fijada en Dios. Es la única manera de avanzar espiritualmente. Él es quien propone el camino y dispensa las fuerzas y la sabiduría.
- La mayor desgracia, porque lo cambia todo y es lo más importante de nuestra existencia, es vivir en la ignorancia de que Dios existe. Los ateos prácticos no se han percatado de que, puesto que Dios existe y es creador y señor de todas las cosas, está presente y actúa en el mundo, en nuestras vidas, en sus vidas… Pasan por la vida perdiéndose lo mejor.
- Confiar hoy día es temerario. Se requiere mucho coraje; es si cabe, el mayor gesto de valentía imaginable.. Las decepciones, los desengaños, la falta de fidelidad, etc., actualmente son frecuentes. De ahí que amar en verdad y duraderamente, que expone y compromete, se ha vuelto complicado pues falta la fe, la confianza herida.
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