- No depende de tí…, ¡relájate!. Déjate en sus manos. El Espíritu Santo lo obra todo en la medida de tu confianza en Él.
- Orar es tan importante como respirar, o más.
- Se valiente, atrévete a pensar, y hazlo mirando a la Trascendencia, presente en la Eucaristía.
- Siempre hay un momento en la vida en que se abre la puerta y deja penetrar como un soplo que nos sorprende. Dice Jesús: «Estoy a la puerta…» (Ap 3,20).
- Dios actúa, su gracia se derrama buscando a quien favorecer, porque es gratuidad, amor misericordioso; no pide nada a cambio, tan solo que se le deje hacer.
- La prevalencia del espíritu sobre la materia adopta unos principios de vida que hacen que la humanidad avance.
- Dios te quiere feliz; y te quiere aunque no lo seas.
- Para cumplir la voluntad de Dios -que es lo que más importa- hay que rezar, y rezar y volver a rezar.
- Educar en la sensibilidad espiritual; es lo que importa. Es la única educación que merece la pena, pues durará eternamente.
- Somos como Dios nos ve, no como nosotros nos percibimos… Dios es más grande que nuestra conciencia. Lo que vayamos a ser depende del Dios misericordioso que salva.
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