- La frivolización de la vida, de sus cosas importantes, supone el quebranto de la responsabilidad y de respeto al deber, y consiguientemente osar sin escrúpulo hacer cualquier cosa, por seria y grave que sea, sin inmutarse un pelo de la conciencia.
- En el amar se dan estos aspectos, que no pueden faltar: creer, confiar, donar-se, ser bondadoso, tierno, inocente, servicia, sacrificado …; si falta alguno de estos requisitos, el amor cojea.
- La oración es fundamental, imprescindible, si se cree en Dios. Jesús rezaba, y rezaba mucho. En dialogo con el Padre era constante. Y en momentos concretos se hacía especialmente intensa: al comienzo de su vida pública, en la elección de los apóstoles, en los momentos decisivos de la pasión y de la muerte.
- El no poder amar es la peor enfermedad; pues somos sujetos de amor, creados por amor para amar. El no hacerlo supone negarse a si mismo, herirse, violentar su ser, enfermar.
- Para una persona moral, emocional, y hasta sicológicamente enferma, la mejor medicina para ser sanada es la del amor. Una persona que se sienta querida profunda y sinceramente, puede ser milagrosamente curada. Jesucristo es único para esto.
- Cuando se pierde capacidad de confiarse, se pierde capacidad de amar. De ahí nuestra responsabilidad en nuestras relaciones, y especialmente en las importantes -y en las que se expone el yo íntimo y afectivo-, en las que podemos herir, desengañar y dejar a la otra persona instalada en la desconfianza.
- Confiar hoy día es temerario. Se requiere mucho valor. Y no todo del mundo lo tiene. Hoy es el mayor gesto de valentía, y la única manera de amar.
- Sentirnos necesitados, que no somos suficientes, sino seres frágiles, que no se bastan a sí mismos, y expuestos a peligros mortales, es empezar a creer en Aquel que todo lo puede y está dispuesto a salvarnos, siempre y en cada momento. Si hoy la gente no cree como cabría de esperar, es porque falta realismo.
- No basta con creer que Dios existe, sino que es necesario involucrarse con Él, vivir en una relación de íntima comunión.
- “Sólo el amor es digno de fe» (Hans U. Von Balthasar). El humano, también y sobre todo el divino. De ahí que sea urgente evangelizar anunciando (mostrar y haciendo experimentar) la caridad de Dios.
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