Pensamientos de Fe (52)

  1. Prescindir —negar— la verdad (Verdad), es prescindir de la realidad: es decir, el sentimiento de cada cual se convierte en la verdad. Se entroniza el sentimentalismo; lo cual es una atrocidad, pues se consiente como verdad lo que no lo es; y da igual todo, pues.     
  2. Los cristianos tenemos que tener presente que nuestra misión fundamental es la de la salvación de nuestras almas.
  3. Los cristianos hemos de tener presente la perspectiva escatológica: estar abiertos a la Parusía.
  4. La visión antropológica que se está dando, está llevando a ningunear la grandeza del ser humano, otorgada por Dios. Y esto es de una importancia monstruoso colosal.
  5. Todos los planes de estos deconstructores y reconstrucciones de los seres humanos, desconocen el factor fundamental: a Dios. Que puede, en su momento, derribar todos sus planes con un soplo.
  6. La cretinización de las masas es de una magnitud extraordinaria, en lo que los medios de comunicación a su servicio ha jugado un papel importante, medios echados a perder por la miseria de los intereses (económicos, políticos, etc.). El papel de los medios de comunicación habrá de replantearse muy seriamente.
  7. Se está dando una funesta situación de que la gente se niega a pensar, una vagancia del pensamiento, de la meditación…
  8. «Dios se hizo hombre, para hacer al hombre Dios», decía san Agustín; algo parecido a lo que decían otros Santos Padres, de la divinización o santificación, y que deriva de la elevación del hombre a niveles no conocidos de su vocación o llamada a la santidad.
  9. En cambio, de esa gracia de Dios que sobrenaturaliza la naturaleza humana hasta límites insospechados, el hombre soberbio de hoy como el de ayer, Adán que es su soberbia quiso ser como Dios, el hombre de hoy quiere ser dios sin Dios. El ser humano propiamente, en su humildad, de su humus, es elevado, santificado por el amor misericordioso de Dios.
  10. El ser humano caído, soberbio, al pecar y alejarse de Dios descendió su naturaleza excepcional de entre las criaturas al nivel de las bestias, y así fue condenado a compartir la alimentación de ellas, la hierba, la paja. Jesús al nacer en un pesebre, eleva como un Nuevo Adán la naturaleza caída, de entre la paja, a una nueva dignidad, la de posibilitarnos el ser hijos de Dios, en El, Hijo, que ha incorporado a su ser la naturaleza humana, ahora rescatada, salvada. 

 

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