Pensamientos de Fe (15)

  1. La negación de Dios, del ser humano como tal y de la existencia de los demonios supone trastocar la realidad existente: la de la pugna del bien y del mal, en la que los seres humanos juegan un papel fundamental como protagonista de la historia.     
  2. Dios camina con el hombre, aun éste cojeando.
  3. Todo lo que no sea  progreso moral-espiritual no es verdadero progreso.
  4. Dios nos llama de alguna manera a todos a trabajar en su viña…, no solo a los vocaciones religiosamente, también a todos los creyentes. Hay muchas maneras de hacerlo…
  5. Estar al servicio de los demás por Dios, por amor a la voluntad de Dios, es lo más importante de la vida. Es el tiempo más valioso, el que queda anotado en los libros del cielo.
  6. Tenemos un amigo, inigualable, al que no apreciamos lo suficiente ni con el que mucha gente no se comunica y muchos de nosotros mismos que sabemos de ellos, tampoco. Estos amigos maravillosos son los ángeles custodios.
  7. Dios ama la sencillez; allí donde se da la confusión, la complejidad, lo retorcido, la división, el desorden, el caos… es difícil que se le encuentre. Al igual que todo lo que produzca tal, es señal de no proceder de Dios.
  8. Aquellos que son tan mirados para el dinero han de cuidarse muy mucho de no convertirlo en un becerro de oro, al que someterán su yo. Ya lo advirtió Jesús «Nadie puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien, se interesará por el primero y menospreciará al segundo» (Mt 6,24). Si adoras, amas, al dinero; odiarás a Dios, Señor de la libertad.
  9. La voluntad de Dios, sus mandamientos, la ley natural, nos marcan los límites de la libertad; trasgredidos estos límites protectores, dejamos de ser libres y nos perjudicamos a nosotros mismos.
  10. El oración del justo tiene gran poder; la tuya, aunque no seas justo, también tiene poder. Toda oración tiene poder. Aunque a veces y aparentemente  no lo notes y no veas resultados evidentes; algún día… para alguien que no conozcas se trasformará en gracia. Y tu sabrás de ello, «porque no hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado.» (Lc 8,17).  

 

ACTUALIDAD CATÓLICA


Descubre más desde ACTUALIDAD CATOLICA

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.